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Pregunta

Hola Padre Angelo.
le escribo para que me ayude a aclarar algunas dudas que estoy teniendo, Hace poco he tenido la oportunidad de conocer a una chica que me gusta mucho, hablando con ella advierto un feeling diferente respecto a las demás, mis emociones son puras. No es una de esas chicas que exponen su propio cuerpo, no es vulgar y parece seria. Quisiera pedirle querido Padre, ya que usted es sacerdote sabrá seguramente aconsejarme, si este sentimiento que hace tiempo estoy experimentando, y no me refiero solo a la atracción física, es algo que va más allá de eso, pueda ser interpretado como un signo  del Señor que me indica que esto es lo acertado? Deseo, si el Señor así lo quiere, crecer con ella espiritualmente, y que ella sea la chica de mi vida, tal vez mi futura esposa sin caer en el pecado de la fornicación.
Le aclaro que no he tenido nunca relación con ella y nos conocemos poquísimo, pero sus cualidades, su pureza, su integridad (en efecto estoy seguro de que es virgen) y su inteligencia me han conquistado, son sensaciones que nunca antes había experimentado de una manera tan fuerte. ¿Cómo puedo saber si se trata de la mujer de mi vida? En su blog usted dice que podemos distinguir las tentaciones (que inducen al pecado, remordimiento, sensaciones negativas) de la vocación ( acercan a Dios, hacen crecer el alma, y nos hacen sentir bien). Este sentimiento pienso que es puro y que proviene del Señor y no del maligno, ¿qué me sugiere hacer? Me disculpo por haber sido tan detallista y le deseo una preciosa jornada.

Afectuosos saludos…


Respuesta

Muy querido amigo,
1- Ya que tu deseo es bueno se puede pensar que el Señor te haya hecho encontrar a esta chica y haya suscitado en ti el deseo de entablar una amistad con ella.
San Pablo dice que Dios suscita en nosotros “el querer y el hacer, conforme a su designio de amor.” (Fil 2, 13)
Ahora bien, puesto que tu deseo es puro, ¿cómo no pensar que pueda proceder de Dios?
Si así es -y me parece que puedo afirmarlo porque no tengo razones para decir lo contrario- pídele pues al Señor que complete lo que ha suscitado en ti.

2- He aquí lo que escribe una santa claustral inglesa, Juliana de Norwich, fallecida en 1416, acerca de nuestros deseos y de la necesidad de la oración.
Dios le habría dicho:  «Yo soy el fundamento de tu súplica. Primero, es mi voluntad hacerte este don, y luego hago que lo desees, y luego hago que supliques por él. Si tú suplicas, cómo podría suceder que no obtuvieras lo que pides?».. Pues todo lo que nuestro buen Señor nos hace suplicar, él mismo lo ha ordenado para nosotros desde toda la eternidad… Nuestro Señor está más alegre y gozoso a causa de nuestra oración;(n/t.  c. 41 Libro de visiones y revelaciones). 

3- En tu caso el Señor después de haber causado el encuentro con esta chica y haber promovido el deseo de entablar amistad con ella te empuja a pedir este don.
Te invita a pedirlo a través de la oración, porque es justamente a través de una oración bien hecha que crea en nosotros las condiciones para poder recibir los dones que el Señor desde toda la eternidad ha decretado darnos.

4- Si la oración incesante te lleva a desear vivir con ella una vida santa ¿cómo dudar de no recibir esta gracia?
Con tu propósito el Señor corona sus designios de colmar vuestros corazones con su amor para bien no solo de vuestra familia, sino también de la Iglesia y de muchas otras personas.

5- Concretamente te sugiero  comprometerte a rezar cada día el Santo Rosario, encomendando a la Virgen tu vida afectiva y tu futuro.
Asimismo te aconsejo cultivar gran devoción a san José que es invocado para obtener la gracia de poder celebrar un matrimonio cristiano en todo sentido.
San José fue singularmente afortunado en recibir a la Virgen como esposa, ¿Cómo poner en duda que no desempeñe con harto gusto su papel de intercesor para que muchos otros puedan obtener la gracia de celebrar un matrimonio lleno de gozo y santidad como el suyo?

6- Los consejos que te he dado, son todos de orden espiritual,
Son los más eficaces porque las Ave María del Santo Rosario penetran mucho más que los proyectiles y son más poderosas que las divisiones (ejércitos). No tocan los cuerpos, más bien los corazones a los que mueve dulcemente según el estilo propio de la Virgen.
Te deseo todo bien, te recuerdo en el Señor y te bendigo.
padre Angelo.