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Cuestión

Querido Padre Ángelo,

Soy una cristiana fiel, pero hay algunos momentos oscuros en mi vida. No puedo vivir una vida normal en la fe. Mi pasado pecaminoso no me permite vivir plenamente mi experiencia de fe. Siento asco y vergüenza hacia mí misma.

Hay veces que ni siquiera deseo la salvación. Estoy tan deprimida que creo que nada de lo que haga ayudará a salvarme. Me siento como un error de la naturaleza y tengo ganas de llorar sin embargo no me quedan lágrimas. Tengo un pasado muy doloroso que me ha llevado a no respetar mi cuerpo. Temo que no podré salir de este pasado.

He intentado confesarme muchas veces, pero siempre he vuelto a caer en los mismos errores y lo peor es que cuanto más tiempo pasa más se ensucia mi alma.

¿Cómo se puede salir de la lujuria? 


Respuesta del sacerdote

 Querida,

1. Sólo te doy dos consejos. La primera es la confesión sacramental frecuente y regular. Quizás incluso cada semana y siempre con el mismo confesor.

2. Que esta confesión sea breve, de hecho, muy breve. De este modo, encontrará al sacerdote siempre disponible.

3. Harás esta confesión, aunque no haya pecados graves que confesar. Porque la confesión comunica fuerza. También comunica la fuerza y la gracia para evitar ciertos pecados.

4. La segunda cosa que recomiendo es el rezo diario del Santo Rosario. Con esta oración dejarás que la Virgen entre en tu vida, y no tardarás en ver un renacimiento.

5. Escribiste tu correo electrónico el 11 de febrero, día en que se recuerda la primera aparición de la Virgen en Lourdes. Bernadette dice que la Virgen tenía dos rosas de oro en sus pies. Pues bien, esas dos rosas doradas en los pies de la Virgen significan que donde la Virgen apoya sus pies todo vuelve a florecer.

6. Bernadette también dijo que la aparición de la Virgen duró tanto como el rezo del Rosario. Una vez terminada la recitación, la aparición desapareció.

Esto significa que durante el Rosario la Virgen entra en nuestra vida y en nuestras actividades. Entra para que todo florezca de nuevo y de la manera más espléndida.

7. Así que aquí está el secreto: rezando el Rosario cada día permites que la Virgen venga a posar sus pies en tu vida y en tu familia. Necesitas que todo florezca de nuevo en tu vida.

Te deseo lo mejor, te encomiendo al Señor y te bendigo.

Padre Ángelo