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Cuestión

Buenos días Padre Ángelo,

Buscando en varios sitios católicos me detuve en el tuyo y vi que muchos hacen diferentes tipos de preguntas. Le escribo para que me aclare sobre las misas gregorianas. Recientemente ha fallecido mi padre y mi madre, tras 64 años de vida en común, ha querido que se celebren misas gregorianas en sufragio del alma de mi padre. Le pregunté a un padre del (nombre del instituto religioso) si estaba dispuesto a celebrarlas y me dijo que sí, así que el 31 de enero comenzó la secuencia de las 30 misas. Al ir a misa los sábados y domingos oí mencionar a otros difuntos además de mi padre. Mi madre sostiene que la misa debe celebrarse por un solo difunto. Como somos una comunidad de religiosos en una residencia de ancianos y enfermos, la misa la celebran varios sacerdotes por turno. No puedo asistir a misa todos los días y por eso no sé si todos los días se nombran otros difuntos. Creo en el valor universal de la misa y en que no es posible limitar la inmensidad de Dios a categorías finitas y humanas. A mi madre, que tiene 82 años, le gustaría que se lo indicara al cura llamándole, pero no conozco los principios que regulan la práctica de las misas gregorianas. Estoy avergonzado, ¿podría darme indicaciones?

Gracias.

M.


Respuesta del sacerdote

Querido M.,

Su correo electrónico me da la oportunidad de aclarar varias cosas.

1. La primera y más importante es que la celebración de la misa hace presente en el altar el único sacrificio de Cristo, realizado de una vez por todas, como recuerda la carta a los Hebreos y como recuerda también San Pedro. He aquí los dos textos: » entró de una vez por todas en el Santuario, no por la sangre de chivos y terneros, sino por su propia sangre, obteniéndonos así una redención eterna.» (Heb 9,12). » Cristo murió una vez por nuestros pecados –siendo justo, padeció por la injusticia– para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu.» (1 Pe 3,18).

2. Por lo tanto, la misa no es una repetición del sacrificio de Cristo, sino que hace presente en el altar el único sacrificio de Cristo para el beneficio especial de los que están presentes y a los que está destinado.

3. Quien tiene un poder especial de destino es el sacerdote, que en el altar es uno con Cristo. En buena teología se dice que actúa in persona Christi, es decir, identificándose con Cristo.

4. La Iglesia siempre ha sostenido que, así como el sacerdote celebra el sacrificio de Cristo, también puede asignarlo a intenciones particulares, aparte del beneficio que siempre eficazmente aporta a toda la Iglesia, ya sea celestial, en el purgatorio, o peregrina en la tierra.

5. Si dos o más sacerdotes concelebran, cada uno de ellos -precisamente porque actúa in persona Christi- puede dedicar el único sacrificio de Cristo que ellos mismos hacen presente en el altar a alguna intención particular. Esto lo hacen independientemente de la intención que cada uno ponga en ello.

6. Por lo tanto -si es un solo sacerdote el que celebra- no es lícito añadir a la intención del difunto por el que se hace el curso de las misas gregorianas otra intención recibida de otro fiel. Esto se debe a que el curso de las misas gregorianas se aplica sólo a una intención, especialmente porque la ofrenda para la celebración de las misas gregorianas es mayor.

Si, por el contrario, hay varios sacerdotes celebrando, entonces cada uno pone su intención particular. Así pues, los nombres son pronunciados por los concelebrantes individualmente (como se hace en algunos lugares) o son mencionados todos juntos por un solo concelebrante, sabiendo sin embargo que cada uno tiene su propia intención particular.

7. Como me dices que estas misas se celebran en una Iglesia oficiada por religiosos, es más fácil que la misa sea concelebrada por varios sacerdotes, entre los cuales hay uno que celebra por tu padre. Por lo tanto, como ves, el problema está resuelto.

Te deseo lo mejor, te encomiendo al Señor y te bendigo.

Padre Ángelo