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Hola Padre Angelo:

Hace poco he empezado a leer la Biblia y recientemente me ha surgido una duda que quería compartir.

[…].

Según la Iglesia católica, recibimos el Espíritu Santo con el sacramento de la Confirmación, ¿verdad? ¿Eso quiere decir que no lo recibimos cuando volvemos a nacer del Espíritu, es decir cuando creemos en Jesús?

De todas formas, de una manera u otra todos nosotros recibimos el Espíritu. Por lo tanto recibimos también los dones del Espíritu, como explica el Evangelio.

Juan 20,22-23 dice: «Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió “Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”».

La Iglesia católica interpreta dichos versículos como la institución de la Confesión.

Después de esta larga premisa, mi pregunta es la siguiente: ¿por qué si todos nosotros recibimos el Espíritu Santo, la autoridad (dada por el Espíritu) de perdonar los pecados solamente la tienen los sacerdotes y los creyentes no la tienen? ¿Acaso existe un Espíritu Santo de primera clase para los curas y un Espírito Santo de segunda para los demás fieles? Lo siento por la inapropiada metáfora, es para explicarme de la mejor forma.

Espero con fe su respuesta,

Gracias por la atención.


Respuesta del sacerdote

Querido:

1. El hecho de que solo pocas personas tengan el poder de perdonar los pecados es voluntad de Cristo y no de la Iglesia católica.

Nos podríamos preguntar por qué el Señor lo ha querido y por qué no ha dado el poder a todos.

2. De las Sagradas Escrituras se desprende de forma muy clara que los pecados pueden ser perdonados sólo por Dios.

Lo entendemos sobretodo leyendo las palabras de San Lucas: «Al ver su fe, Jesús le dijo: “Hombre, tus pecados te son perdonados”. Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: “¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?”» (Lc 5,20-21).

Por otra parte, si los pecados son una ofensa que se hace a Dios, solo Dios los puede perdonar.

3. Pero Jesús, con una especial efusión del Espíritu Santo ha transmitido a los apóstoles ese poder divino de perdonar los pecados. Lo hizo al atardecer del mismo día de su resurrección: «Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió “Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”» (Jn 20,19-23).

San Juan Crisóstomo observa que aquí el Espíritu Santo fue concedido a los discípulos, pero no de forma universal para todas las labores, sino para un determinado efecto, lo de perdonar los pecados (Cfr. In joannem, Hom. 87,3.28). San Ambrosio comenta: «Este derecho de atar y desatar sólo se concede a los sacerdotes» (Cfr. De poenit. 1,2). Dicha efusión del Espíritu Santo es por lo tanto diferente de la que se concedió a toda la Iglesia en el día de Pentecostés.

4. Nos podríamos preguntar por qué el Señor haya dado ese Espíritu a los sacerdotes y no a todos. Aquí tienes el pensamiento de San Tomás: «Con el poder de las llaves una persona es, en cierto modo, mediador entre Dios y el pueblo». Pero es un poder que solo tiene el sacerdote que, como leemos en las Escrituras, «es tomado de entre los hombres (…) a fin de ofrecer dones y sacrificios por los pecados» (Heb 5,1). Por lo tanto solamente los sacerdotes tienen el poder de las llaves (Cfr. Suplemento a la Suma Teológica 19,3, sed contra 2). El poder de las llaves es el poder de atar y desatar, de perdonar o no perdonar los pecados.

5. Eso no quita que algunos fieles puedan tener mayor efusión del Espíritu Santo con respeto a nosotros los sacerdotes.Hay muchos Santos que en el pasado han sido más santos de los comunes sacerdotes que les confesaban.

Y hoy en día eso sigue pasando. Dichos Santos han tenido una mayor plenitud de Espíritu, pero no han tenido el poder de perdonar los pecados.

La Virgen misma tuvo la más grande plenitud de Espíritu Santo que se haya otorgado a una persona humana, pero no recibió por parte de Cristo el poder de perdonar los pecados.

6. Tener este poder (que al final es un servicio) no te hace un cristiano de primera clase. Además, también los sacerdotes se confiesan. Y lo hacen más a menudo de muchos laicos, porque la Iglesia les pide que se confiesen a menudo (Cfr Concilio Vaticano II, Presbyterorum ordinis 18) por lo menos dos veces cada mes. En ese momento no llegan a ser cristianos de segunda clase.

Muchas gracias por tu pregunta, me acuerdo de ti en mis oraciones y te bendigo.

Padre Angelo

Traducido por Francesca Vannoni