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Pregunta

Gracias Padre Angelo,

Llevo tiempo queriendo inscribirme en la Cofradía, sin hacerlo. Hace años que rezo diariamente el Santo Rosario y puedo dar testimonio de la ayuda espiritual y material de la Santísima Virgen en mi vida.

Yo también, me he quedado «deslumbrado en el camino de Damasco», después de la separación con mi ex mujer, el vacío y los problemas dominaban mi vida cotidiana, la fe era un recuerdo lejano de la juventud, perseguido y herido, buscando la venganza moral.

Sin embargo… La Madre de Misericordia nunca me ha perdido de vista…

Como estudiante universitario hice los primeros nueve viernes del mes dedicados al Sagrado Corazón de Jesús….

Al crecer se cambia, la fe es cosa de niños y si no se cultiva, parece secarse .. La vida te abruma, el trabajo, las posibilidades económicas, las luces efímeras parecen hacerte olvidar que hay algo más; un Dios que nos creó, murió por nosotros y nos ama con locura… En la oscuridad… La Luz… La promesa divina es eterna…

Mi «deslumbre en el camino de Damasco» tuvo lugar en el metro de Milán, ni solicitado ni buscado…

Con mucha molestia desde hace algún tiempo, pensaba en un librito: las quince oraciones de Santa Brígida… Qué tontería, qué molestia este pensamiento recurrente, duele. Ahora oprimido por este pensamiento, bajo de la Metro maldiciendo, parada Duomo. Me dirijo a la librería San Paolo, compro este estúpido librito, con la intención de tirarlo en algún cajón… Entonces esta voz interior deja de atormentarme… Sin embargo… » Así se quiere  allí donde se puede lo que se quiere«, comenzó mi renacimiento, posteriormente apoyado por el Rosario diario.En mi vida, en mi profesión de médico, antes cardiocirujano, luego anestesista, solo puedo dar testimonio del amor de Dios, pero sobre todo de la Corredentora, nuestra abogada que siempre me ha seguido, incluso cuando yo no quería saber ni buscar el camino.

Todavía hoy, en mi vida cotidiana, a pesar de ser un «miserable pecador», con dolor, sin poder acceder al sacramento de la reconciliación, como divorciado y vuelto a casar civilmente, me «aferro» cada día a esta dulce cadena, que me impide caer en el abismo de la nada. Gracias por sus oraciones y…

 ¡Viva Jesús y María!


Respuesta del sacerdote

Querido,

1. Me alegra publicar lo que me has escrito porque este correo tuyo es un testimonio de que la gracia de Dios actúa también en los que viven situaciones irregulares que son objetivamente de pecado grave.

2. El Señor no te ha abandonado.

En la práctica de los nueves primeros viernes del mes que hacías cuando eras universitario, había una invocación tácita a Dios para que no te abandonara.

Como ves, Él no te ha abandonado.

Y Él se dejó encontrar otra vez de una forma nueva y totalmente inesperada justo en un momento en el que tú decías: voy a comprar ese librito tonto, así no me atormentaré más.

3. Las oraciones y la meditación sobre la pasión del Señor siempre son saludables.

En el Evangelio de Juan leemos: «Mirarán al que traspasaron» (Jn 19,37).

Al citar este texto de Zacarías 12,10 se expresa una doble profecía: la primera, que Jesús sería traspasado en el costado.

El segundo, que los crucificadores habrían vuelto al Señor.

Todos nosotros somos los crucificadores del Señor con nuestros pecados.

4. Todos volverán la mirada hacia Él.

Santo Tomás comenta: «Lo verán en el día del juicio, como se lee en Apocalipsis 1,7:» He aquí que viene con las nubes y todo ojo le verá, y los que le traspasaron y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. ¡Sí, amén! «, O le verán convertirse a la fe«(Comentario al Evangelio de Juan, 19,37).

5. El Señor te ha dado la gracia de mirar hacia Él mientras tu arrepentimiento sea útil, porque el arrepentimiento que se experimenta en el infierno, como lo del rico epulón, solo sirve para aumentar el tormento.

6. Pero hay otra afirmación en el correo que enviaste que quiero subrayar y es cuando dices que tu conversión ha sido apoyada posteriormente por el Rosario diario a través del cual experimentaste el amor maternal de la Corredentora, nuestra abogada.Aquí me gustaría hacer referencia a lo que dijo el Beato Bartolo Longo al discutir con una noble anglicana que cuestionaba la devoción a la Virgen, diciendo que la sangre de Cristo y solo la sangre de Cristo nos salva.

Es cierto, respondió Bartolo Longo, pero fue Nuestra Señora quien recogió la Sangre del Redentor moribundo.

Lo recogió en el sentido de que bajo la cruz recogió en su corazón todos los tesoros de la redención y precisamente por eso Jesús la hizo nuestra madre, dispensadora de todos los bienes y todas las gracias adquiridas por Jesús a un alto precio.

7. A María, que también recogió la gracia de tu salvación en la sangre del Redentor moribundo, confía en Él con todo el corazón, continuando a rogar el Santo Rosario diariamente para que la gracia de tu salvación no quede en sus manos, sino que llegue a ti que eres su afortunado destinatario.

Unidos con el vínculo de esta oración, te recuerdo al Señor y te bendigo.

Padre Angelo


Traducido por Jennifer Di Giacomo