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Pregunta

Querido Padre Angelo,

Me llamo F. y soy seminarista de la diócesis de M., le escribo en primer lugar para agradecerle el servicio que presta a la Iglesia de Dios, en el seminario leemos las preguntas que usted plantea y quedamos edificados y confirmados en la fe por sus respuestas siempre competentes y en línea con la doctrina, el Magisterio y la Sagrada Escritura.

Al rogarle que continúe con su misión en el sitio de los amigos dominicos, llego inmediatamente a la pregunta que le quisiera poner: habiendo encontrado y conocido el pensamiento de Kant y su Crítica de la Razón Pura, me estoy preguntando por qué cree haber «resuelto» el problema de la demostración de la existencia de Dios, relativizando o bien desacreditando las demostraciones tomistas (las famosas 5 vías) y anselmianas y si no me equivoco también agustinianas.

Me gustaría leer de su parte, y se lo agradecería, un análisis crítico, aunque sintético, sobre la obra de Kant y sus resultados que resaltara cualquier debilidad, y por qué cree haber » desmontado» las demostraciones y pruebas de la existencia de Dios que le precedieron.

Le agradezco de antemano la paciencia que tendrá en responderme, y escribiéndole el día 8 de mayo (2019), dedicado a la Santísima Virgen María del Rosario de Pompeya, le pido su especial recuerdo en la oración.

Hasta pronto.
In corde Jesu.


Respuesta del sacerdote

Querido F.,
Lamento responderte tan tarde. Sin embargo, solo hoy he podido leer tu correo electrónico del 8 de mayo de 2019.

1. El contraste entre Kant y Santo Tomás respecto a las formas de reconocer la existencia de Dios parte de este hecho: Santo Tomás comienza cada una de sus cinco formas con esta afirmación: «Porque es cierto, y se establece por los sentidos.” (Certum est et sensu constat).
En otras palabras, Santo Tomás empieza de lo que ven nuestros sentidos y de lo que tenemos certeza para ascender de las criaturas al Creador.

Santo Tomás comienza, pues, del conocimiento más cierto: el de los sentidos, porque se basa en lo que vemos, lo que oímos, lo que tocamos.

Es la certeza en la que nos basamos incluso en los juicios.

2. Sin embargo para Kant el conocimiento que inicia de las cosas sensibles es suficiente para decir que las cosas de este mundo pueden tener entre ellas una relación de causa y efecto.

Pero no basta con concluir en una realidad que las supera a todas, que es de otro orden, diferente al natural, y que llamamos Dios.

Por tanto, habría una desproporción entre los efectos que son de orden natural y una causa que sería de orden superior.

3. El así escribió’ en la Critica de la razón Pura: “Toda la posibilidad de que la naturaleza trabaje libremente (lo que empieza a hacer posible todo arte y tal vez la propia razón) para derivarla a otro arte, aunque sea sobrehumano, es un argumento que no podría resistir la más rigurosa crítica trascendental. La razón no podría justificarse si quisiera pasar de la causalidad que conoce a principios explicativos oscuros e indemostrables» (Parte II).

Por eso, dice, «no tenemos el menor fundamento para admitir el objeto de esta idea, para suponerla en sí misma» (Ib.).

4. Kant parece decir: se puede concluir con certeza que a partir de un artefacto se puede llegar al artefacto inteligente en el campo de la experiencia y de la observación. Pero no se puede ir más allá.

Si bien eso es correcto para las cosas de este mundo, no se puede concluir que las obras de la naturaleza tengan su orden interno y externo a partir de un Intelecto.

5. Sin embargo, si tomamos el concepto de orden y si decimos con Aristóteles que la tarea del sabio es ordenar (sapientis est ordinare), ¿cómo no concluir que el orden del cosmos no es producido por un Intelecto?

Se puede reconocer fácilmente que con los solos recursos de la razón no podemos ir más allá en el conocimiento de la naturaleza de este Intelecto. Pero no vemos por qué no podemos concluir esto. Este Intelecto será de una naturaleza diferente a la nuestra, incluso infinitamente superior a la nuestra, pero el concepto de Intelecto permanece. Y es lo que llamamos Dios por el momento.

6. Pero hay otra realidad que impide a Kant llegar a la conclusión de la existencia con la razón, y es su concepto de conocimiento. En pocas palabras, dice que vemos la superficie, la apariencia variable de las cosas, pero su esencia se nos escapa. Utilizando su lenguaje, dice que conocemos el fenómeno (lo que aparece) pero no el noúmeno (la esencia). Esto se debe a que lo que aparece (el fenómeno) es variable, mientras que la esencia (el noúmeno) es inmutable. Kant se pregunta: ¿cómo pueden las cosas que cambian decirnos cómo son las cosas que no cambian? Paralelamente, ¿cómo pueden las cosas de este modo que son todas variables decirnos algo sobre Aquel que es inmutable? ¿Acaso no hay una disparidad esencial?

7. Sí, es cierto, hay una disparidad esencial. Pero precisamente porque nuestra inteligencia capta lo esencial, al mismo tiempo que dice que este esencial cuando se aplica a Dios es infinitamente superior a todo lo que podemos conocer y decir sobre Él, sin embargo, capta algo verdadero y no falso.

Captura, por ejemplo, la existencia de Él.

Y, aunque en términos más negativos (diciendo lo que no es) que positivos (diciendo lo que es) sin embargo dice algo verdadero sobre Él.

8. Kant añade: al concluir que hay un Intelecto creador y regulador se estaría dando un paso indebido, es decir, se estaría pasando de una conclusión lógica a una conclusión real, como hicieron San Anselmo y Cartesio con el llamado argumento ontológico.

El argumento ontológico consiste en decir que en el concepto de Dios está el de poseer todas las perfecciones posibles. Y que si hay todas las perfecciones posibles también estaría la de la existencia.

9. Pero esta acusación no se sostiene, porque en el argumento ontológico se pasa indebidamente del concepto a la existencia, del pensamiento a lo que existe.

Aquí, en cambio, ocurre lo contrario: se pasa de lo existente a lo que se puede entender y pensar de Él.

10. Querido F., no sé cuántos lectores han tenido la perseverancia de seguirnos a lo largo de esta exposición. Y, sin embargo, es justo preguntarse por qué Kant, este gran filósofo, dijo que la razón por sí sola no puede llegar a la conclusión de la existencia de Dios.

11. Sin embargo, me gustaría recordar que Kant afirmó la existencia de Dios y planteó a Dios como postulado de la ética. Los postulados para Kant son aquellos principios que, aunque no se puedan demostrar, son básicos para la ética, es decir, para aquel conocimiento por el que decimos que una acción es buena o mala. Los postulados de la moral (ética) para Kant son los tres siguientes: la libertad, la existencia de Dios y la inmortalidad del hombre.

Aquí debemos estar de acuerdo con Kant, salvo en la afirmación de que no son demostrables.

Sin libertad, sin la existencia de Dios y sin la inmortalidad del alma no tiene sentido decir: esto es un mal absoluto, esto es un bien absoluto.

Si el hombre no es libre, nada le es imputable.

Si Dios no existe, tampoco hay norma objetiva ni meta final que alcanzar.

Si el alma no es inmortal, no hay retribución y todas las acciones, por buenas o malas que sean, tienen el mismo resultado: para la persona que las ha realizado, no sirven de nada porque están destinadas a nada.

Te deseo que progreses en los caminos de Dios para llegar a ser un santo sacerdote en beneficio de todos.

Te recuerdo al Señor y te bendigo.

Padre Angelo


Traducido por SusannaF