Estimado Padre Angelo,
quisiera pedirle si fuera tan amable de explicarme el Evangelio del día.
¿Por qué era necesario que Jesús regresara al Padre como conditio sine qua non para que fuera enviado a los Apóstoles el Paráclito?
Gracias, de corazón.
Vincenzo 

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Respuesta del sacerdote          

Querido Vincenzo,
1. la cita completa de las palabras de Jesús son las siguientes: «Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré» (Jn 16, 7).
Poco antes había dicho: «Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes» (Jn 14, 16) y «el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho» (Jn 14, 26).

2. La primera y más inmediata explicación es la siguiente: si Jesús hubiera permanecido aquí también materialmente, ¿cómo habría podido estar al lado de cada uno de los suyos y ayudarlos hasta los extremos de la tierra? Este “Paráclito” o Consolador hace que Jesús esté presente en cada persona que lo recibe.
Justamente por ello su partida fue de provecho para los apóstoles y desde luego también para nosotros.

3. Santo Tomás, en su Comentario al Evangelio de Juan, se hace tu misma pregunta: “¿Acaso que Cristo no habría podido enviar su Espíritu mientras vivía en la carne?”
Dice que sí, “porque también sobre Cristo después del bautismo descendió el Espíritu Santo bajo forma de una paloma y no se alejó nunca de él que lo había recibido sin medida ya desde el instante mismo de su concepción. Pero no quiso dárselo a los discípulos mientras estaba con ellos por cuatro razones”. 

4. El primer motivo es el siguiente: si partimos de una afirmación de San Pablo: “nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera (es decir antes de la pasión), ya no lo conocemos más así” (2 Cor 5,16) porque su humanidad ya está revestida de la gloria de Dios, Santo Tomás concluye que era más útil y provechoso que Jesús se hubiese ido en razón “de la de ellos incapacidad; porque el Espíritu Santo que es amor espiritual es incompatible con el amor carnal.
Los discípulos estaban afectivamente ligados a la humanidad de Cristo con un apego más bien sensible o carnal, no habiéndose elevado a su divinidad mediante el amor espiritual; es decir no eran capaces de recibir el Espíritu Santo”.

5. El segundo motivo es más o menos lo mismo que dije anteriormente como idea más inmediata. Dice Santo Tomás: “Hasta que Cristo estuvo con ellos, él mismo era la ayuda suficiente para todos; pero luego de su partida ellos quedaban expuestos a muchas tribulaciones; por eso les fue dado enseguida otro Consolador y ayuda. Por eso poco antes les había dicho que les habría dado otro consolador (Jn 14,16).

6. El tercer motivo: porque Cristo no podía dar el Espíritu Santo en cuanto hombre, sino en cuanto Dios. “ahora bien, mientras permaneció con los discípulos parecía que fuera un hombre como cualquiera de ellos. Por lo tanto para que no pareciera que fuera una facultad de un hombre conceder el Espíritu Santo, no quiso entregarlo antes de su Ascensión”

7. El cuarto motivo: si lo hubiese otorgado desde aquí, sus discípulos habrían podido enseguida cumplir milagros aún mayores que los suyos. Jesús en efecto, había afirmado que en su nombre los habrían hecho aún mayores (Jn 14,12).
“De esta manera el pueblo habría podido dudar que fuera el Cristo y así se  habrían producido divisiones. De ahí la demora en la efusión del Espíritu Santo anunciada por el salmo 67, 19: “Él ascendiendo a lo alto … concede dones a los hombres”.
Así dice Santo Tomás, “no quiso mandarlo antes para salvaguardar la unidad de la Iglesia y que la gente no se separara de Cristo”.

Con el deseo que el Espíritu Santo esté siempre contigo, te bendigo y recuerdo en la oración. 

Padre Angelo

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