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Pregunta

Mi pregunta es más una confidencia que una pregunta. Tengo una hija de casi 15 años que fue bautizada por dos personas que, al cumplir los 4 años, no la buscaron más. Siempre ha asistido a la iglesia, fue monaguillo, asistió a las misas hasta el día de su confirmación (debo señalar que asistió a 6 años de catecismo con asiduidad y gusto).

Siempre decía que para su confirmación elegiría un padrino que la quisiera y que yo, según ella, ya debería haber elegido en su bautismo.

Mi hermano, padre de tres hijos (maravillosos) pero separado y viviendo con otra persona. Nuestro pastor no estaba de acuerdo diciendo que se cambiara. ¿Pero el padrino no debería ser elegido por amor?

Ahora mi hija ya no quiere asistir a la iglesia y dice que no está segura de que Dios exista, porque según ella nuestro pastor era injusto… Tengo que decir que por una serie de largas razones yo también he perdido la fe en mi pastor, pero no en Dios, que me da la fuerza cada mañana para luchar.

Me asusta que mi hija esté perdiendo la fe y no quiera hacer más el sacramento de la confirmación si no puede elegir a alguien que le guste, dice. Tengo miedo de esto. Mi marido está de acuerdo con mi hija. ¿Qué hizo mi hermano que fue tan malo después de todo? ¿No es una buena persona de todos modos? Y por qué su ex mujer puede bautizar a su nieto ahora sólo porque está separada pero no es pareja oficial.

Pido disculpas por el exabrupto pero necesito hablar con alguien, para mí que mi hija no tenga su confirmación es un dolor enorme.

Debora


Respuesta del sacerdote

Querida Debora,

1. No basta con que una persona sea buena para cumplir con el oficio de padrino o madrina.

Muchos no cristianos son buenos, pero no pueden ser padrinos de bautismo o confirmación.

Y esto no es porque no sean lo suficientemente buenos, sino porque les faltan algunos requisitos importantes.

2. No dudo en lo más mínimo de la bondad de tu hermano, pero eso sigue sin ser suficiente para ser padrino o madrina.

3. Mientras tanto, veamos qué es lo que se requiere para ser padrino o madrina: Esto es lo que establece la disciplina de la Iglesia (es decir, el Código de Derecho Canónico): «Can. 892 – En la medida de lo posible, tenga el confirmando un padrino, a quien corresponde procurar que se comporte como verdadero testigo de Cristo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al sacramento.

4. Ahora tu hermano, aunque grande en muchos aspectos, está separado de su familia y viviendo con otra mujer que no es su esposa.

En resumen, está viviendo una situación de adulterio.

5. Por el sacramento del matrimonio se asume la vocación de ser con el propio comportamiento un signo visible y tangible del modo en que Dios ama al hombre y Cristo ama a la Iglesia.

Aunque los hombres y la Iglesia, como seres humanos, no siempre son dignos del amor de Dios, éste, sin embargo, los ama incansable y fielmente.

Esto es precisamente lo que debe testimoniar un padrino de confirmación: el amor incansable y fiel con el que Dios ama al hombre y Cristo ama a la Iglesia.

6. Ahora tu hermano, por muy bueno que sea, no está manifestando con su comportamiento el amor incansable y fiel a su esposa, como prometió el día de la boda, sino que lo está contradiciendo.

Tanto es así que por este mismo estado no puede ser ni confesado ni comunicado.

7.  Como puedes ver, nos apresuramos a decir que no nos gusta el pastor. Pero en este caso debo decir que el pastor cumplió con su deber.

Si hubiera cedido en este punto con tu hija, habría tenido que ceder también con muchos otros que habrían elegido padrinos y madrinas que viven en una situación que contradice el testimonio que hay que dar de Cristo.

Y entonces la celebración del sacramento de la Confirmación, que como tal es una efusión de gracia y del Espíritu Santo para ser testigos de Cristo y de su incansable amor, se vería contradicha por un evidente comportamiento contrario.

8.  Si otras personas sólo tienen el exterior que no contradice el testimonio que hay que dar de Cristo, pero no tienen el interior, eso es cosa suya.

Tendrán que dar cuenta a Dios de este engaño hecho a la Iglesia.

Pero su doble vida no excusa a quienes contradicen descaradamente las obligaciones de su estado.

9. Todo esto, en lugar de alejar a tu hija de Dios y de los Sacramentos de la Iglesia, debería comprometerla a celebrar este Sacramento de una manera más auténtica.

Empezando por la elección del padrino o madrina, es decir, que sea una persona que viva conforme a lo que prometió el día de su boda: ser fiel en las buenas y en las malas a su novia y no dar su afecto a otra persona que no sea su novia y la madre de sus hijos.

En particular, que elija a una que se confiese ese día y que haga la Santa Comunión por ella.

Os deseo lo mejor, os recuerdo al Señor y os bendigo.

Padre Angelo


Traducido por Letizia De Carlonis