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Pregunta

Buenas noches Padre Angelo,

Me pongo en contacto con usted después de que me haya ocurrido algo en mi vida que le voy a contar y que le pido ayuda para comprender mejor. Soy católica, activa en la parroquia, especialmente con los niños con el catecismo. La historia del pequeño Alfie Evans me impactó. Recé como nunca antes, para que se evitara lo sucedido. Recé día y noche, aunque soy madre y esposa y tengo un trabajo, ayuné, pedí con todo mi corazón a nuestro Señor que le diera una oportunidad al pequeño y le evitara esa horrible muerte, que no tiene ninguna lógica, y la considero diabólica. Recé para que se curara, para que Dios hiciera un milagro. Pero Dios tenía otro plan para Alfie. Le contaré lo que me ocurrió, aunque estas cosas no se expresan muy bien con palabras. La noche anterior a la muerte del pequeño Alfie, mientras rezaba en mi habitación en la oscuridad, absorta en la oración, me sentí como alejada de la realidad, sentí que mis brazos se envolvían en un calor repentino y sentí a Alfie, o más bien sentí que mi alma se encontraba con la suya. Yo también tengo un poco de miedo a pecar por decir estas cosas, pero mi alma en ese momento estaba segura de que era él. Tuve la sensación de tenerlo en mis brazos. Todo esto duró unos 4-5 segundos. He vuelto a la realidad. Tardé un día en procesar lo sucedido. Todavía lo estoy procesando. Me he preguntado mil veces si tal cosa puede ser posible, pero mi interior, mi alma tiene la certeza de que ese niño pudo llegar allí, o no sé, que lo conocí de alguna manera. Me pregunté por qué. Me pareció que era un saludo como de agradecimiento, lo percibí. Desde ese momento mi alma tiene un suave placer en la oración, me siento bien, siento placer en todo mi cuerpo, es una sensación hermosa.

Esta experiencia fue un rayo después de un período de sequedad espiritual que duró años, al que estaba «sobreviviendo» con muchas dificultades. Es como si Alfie me hubiera despertado.

De hecho, hace años ya tuve experiencias especiales durante la oración, sensaciones de bienestar, hermosas, que sacuden el alma hasta hacerla vibrar con un amor y un ardor surrealistas.

Espero que Nuestro Señor me perdone si he pecado al relatar todo esto o si he interpretado mal esta experiencia.

Le agradezco el tiempo que me va a dedicar. Rece por mí.

Un saludo cordial.

Barbara


Respuesta

Querida Bárbara,

1. Hiciste bien en volver a escribirme, porque el tiempo de espera es muy largo. Me quedan los correos electrónicos del pasado mes de diciembre.

Pero para ti ahora (finales de julio de 2018) aprovecho para hacer una excepción.

2. Permítame primero aclarar una de tus afirmaciones: «Estaba rezando para que se curara, para que Dios hiciera un milagro. Pero Dios tenía otro plan para Alfie». No sabemos si fue el Señor quien decidió otro camino para Alfie. Porque no hay nada que nos impida pensar que el Señor quería que Alfie siguiera con nosotros.

Así que debemos decir que el Señor permitió a Alfie ir por otro camino. Dios no quiere el mal. Lo permite.

3. Ahora llego a la experiencia que me has descrito. Como no tengo motivos para negar lo que has vivido, me atengo a lo que me has contado y lo doy por cierto porque no es imposible que ocurra lo que me has descrito.

4. Intento dar una explicación teológica. Ciertamente, Alfie ha permanecido en su lugar. Pero el Señor a través del ministerio angélico creó algo que te puso en comunión con Alfie. Y lo sentiste. Al mismo tiempo te sentías invadida por una sensación de oración, paz y alegría.

5. En mi opinión el Señor ha querido premiarte con ese acontecimiento de gracia por la oración y el cariño que has tenido por este niño. Ciertamente lo que hiciste por Alfie, sin embargo, Jesús lo consideró hecho para sí mismo. Y quiso darte una muestra de su agradecimiento porque no deja sin recompensa el más pequeño acto de caridad hecho por amor a Él.

6. Al mismo tiempo, el Señor ha querido entregarte un regalo aún mayor: el de sentirte renacer interiormente después de un largo periodo de esterilidad interior. Este «rayo» es una señal que el Señor te ha dado para que continúes en el camino que la historia de Alfie ha reavivado en ti.

7. Al igual que los discípulos de Emaús, que se pusieron de nuevo en camino llenos de alegría, al ver al Señor resucitado, también tú estás haciendo lo mismo. Vuelve a emprender el camino que el Señor ha reabierto ante ti. Será un viaje lleno de muchas señales del Señor por el amor que le has tenido en la atención amorosa a las necesidades del prójimo. A pesar de las pruebas de la vida, tendrás una alegría interior cada vez mayor.

Para que este viaje continúe cada vez con mayor celeridad, te aseguro de buen grado mis oraciones y te bendigo.

Padre Angelo


Traducido por SusannaF