Que Jesús haga en nosotros cuanto hizo en Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz en la noche de Navidad de 1886:

“En esta noche, en la que él se hizo débil y doliente por mi amor, me hizo a mí fuerte y valerosa; me revistió de sus armas, y desde aquella noche bendita ya no conocí la derrota en ningún combate, sino que, al contrario, fui de victoria en victoria y comencé, por así decirlo, «una carrera de gigante ».”

(Historia de un alma, Capítulo V, 44vº – Después de la gracia de Navidad, 1886-1887)

A nuestros mejores deseos unimos  nuestra oración.

Padre Angelo, Pasquale y todo el personal de amicidomenicani.it

Traducido por Riccardo Mugnaini

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