Buenos días Padre Angelo,
no puedo entender cómo puede ser posible la clonación de un ser humano o también de un animal y que el cuerpo clonado pueda permanecer en vida aunque esté desprovisto de alma.
Otra de mis dudas es: ya que Dios colabora cumpliendo lo que es bueno para la naturaleza dando el alma también en el caso de violación, me estaba preguntando si acaso no ocurra lo mismo en el caso de la fertilización asistida y por ende nace una persona con un alma.
Desde ya quedo agradecido por su respuesta.
Emanuele
Respuesta del sacerdote
Querido Emanuele,
1. no puede existir un cuerpo vivo sin alma. Porque el alma es la que da vida al cuerpo.
Un cuerpo sin alma está muerto, es un cadáver.
2. En el caso de la clonación, aunque dos individuos tengan el mismo ADN, no se trata de un único individuo, sino de dos.
Justamente esta individualidad hace que uno sea diferente del otro y tenga un cuerpo propio, aun si es idéntico al del clon, y un alma propia.
3. En el momento en que un individuo humano es clonado, Dios infunde el alma racional.
Aunque perfectamente idéntico al cuerpo del que fue clonado, es sin embargo un sujeto humano distinto del anterior. Es una nueva persona.
4. Acerca del segundo asunto bien dices: así como Dios colabora en los procesos naturales infundiendo el alma también en el caso de violación, lo mismo ocurre en el caso de la fertilización asistida.
El óvulo fecundado ya no es sencillamente un óvulo, sino un nuevo sujeto humano.
Desde el momento de la concepción se inaugura un proceso vital perfectamente distinto al de la madre. Es un proceso vital absolutamente único, el de un nuevo sujeto humano como nunca hubo ni habrá jamás.
5. Es también por ello que la así llamada fertilización asistida, que sería mejor llamarla con su verdadero nombre, es decir fecundación artificial, es particularmente grave.
Expresa de hecho, un dominio despótico sobre el nuevo ser humano, que no es recibido como un don como ocurre en la fecundación natural, sino como un producto encargado a alguien ajeno al matrimonio.
Dominación despótica que se agrava todavía más en el caso de la fecundación heteróloga cuando los hijos se encargan según los propios gustos y se ven privados de la paternidad y de la parentela paterna.
Es especialmente grave también porque implica un porcentaje más elevado de abortos ya sea porque los óvulos son fecundados en mayor cantidad, expuestos a selección o a ser conservados, ya sea además por la mayor dificultad en el anidamiento.
Sobre este mayor porcentaje de abortos, de los que se tiene plena conciencia, pesa una gran responsabilidad.
6. Ni qué decir de las taras que puedan surgir en el sujeto expuesto a la fecundación artificial, pues las leyes naturales son implacables y antes o después muestran los efectos devastadores cuando son violadas.
Dice la Sagrada Escritura: “He comprobado que toda perfección es limitada (por mi parte añado: también el de la ciencia y de la fecundación artificial): ¡qué amplios, en cambio, son tus mandamientos!” (Sal 119, 96).
7. Parafraseando otra expresión de la Sagrada Escritura se podría decir: “Permanezcamos en las manos del Señor, porque su misericordia es grande, ¡pero que no caigamos en manos de los hombres!”
El texto bíblico así reza: «¡Estoy en un grave aprieto! Caigamos más bien en manos del Señor, porque es muy grande su misericordia, antes que caer en manos de los hombres» (2 Sam 24,14).
Te deseo todo bien, te bendigo y recuerdo en la oración.
Padre Angelo
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