Paz y Bien
Me llamo Sebastiano y además de la presente le he enviado otros mails. (…)
Desde hace tiempo que estoy en conflicto conmigo mismo cuando me toca pasar delante de los Testigos de Jehová que por la calle exponen sus escrituras y sus interpretaciones. Vivo cerca de una sala del reino de los testigos de Jehová y me entristece cada vez que paso por allí… también cuando está cerrada, porque mi corazón sabe que reabrirán.
Vinieron varias veces a verme cuando sabían que estaba buscando a Dios y por algún tiempo intercambié algunos mails con un chico, que dentro de mi pequeñez pero viendo la pureza de su corazón, traté de advertirlo e indicarle el camino. Pero comprendí que el verdadero problema son las Escrituras.
Ellos no aceptan las católicas porque las trastocan a su imagen y de esta manera se crean otro Dios. Si siguiera el ímpetu de mi corazón quemaría esas falsedades, pero sé que no es justo obrar así, pues tendrían que ser ellos mismos quienes lo hicieran.
Me pregunto mirando a los santos de épocas pasadas que ante las herejías combatieron y rezaron, cuál pueda ser el mejor modo de afrontar este tema que se está difundiendo y trae desgracia en tantas familias.
Yo tuve una prima que en un tiempo de desolación de su vida encontró sostén en la “comunidad” de los testigos de Jehová y crió a sus hijos con esta convicción. Hoy que abandonó esa forma de religión, que me permito llamar secta, se ha visto en la obligación de recordar a sus hijos, que aunque se haya disociado, ella sigue siendo su madre.
Como cristiano me pregunto cómo puedo ayudar a estas personas que se encuentran atrapadas en esa realidad que los captura y los limita en una forma de pensar, que los aleja de Jesús en lugar de acercarlos. Sus oídos están cerrados a las palabras católicas puesto que ellos tienen sus escrituras que no son propiamente católicas porque son una ensalada rusa (perdóneme la comparación). Es como con el cisma de Lutero que se han multiplicado pensamientos alternativos … como los evangelistas. (…).
Mi corazón se encuentra muy consternado a causa de esta realidad y dentro de lo poco que puedo, intento hacer algo, pero siempre tengo miedo de equivocarme por lo cual pido consejo a quien ha elegido vivir su propia vida sólo para Jesús entregándose a los demás… Es por eso que le escribo y le pido un consejo.
Un gran abrazo y que el Señor los bendiga a todos y que suscite lo más pronto posible nuevas y numerosas vocaciones porque la mies es siempre abundante y cada vez más necesitada.
Nuevamente paz y bien de parte de un papá pecador que el Señor ha querido amar en su infinita misericordia


Respuesta del sacerdote

Querido Sebastiano, 
1. tengo la impresión de que en estas personas Satanás ha puesto un velo en sus mentes.
Esto a causa de su soberbia en querer interpretar a su manera las Escrituras, desligándose de la norma que nos dio Nuestro Señor que es la de dejarnos guiar por el bienaventurado Pedro.

2. Quien habla de velo es San Pablo.
San Pablo se refiere a los hebreos. Pero puede perfectamente aplicarse a las personas que mencionaste en tu mail.
Dice San Pablo: “Pero se les oscureció el entendimiento, y ese mismo velo permanece hasta el día de hoy en la lectura del Antiguo Testamento, porque es Cristo el que lo hace desaparecer. Sí, hasta el día de hoy aquel velo les cubre la inteligencia siempre que leen a Moisés. Pero al que se convierte al Señor, se le cae el velo” (2 Cor 3,14-16). 
Así como el velo les impedía ver el esplendor de Moisés, de la misma manera ese velo impide a estas personas conocer a Jesucristo y vivir en él a través de las Escrituras. Los tdJ no saben ni siquiera lo que significa vivir en Cristo, están concentrados en sus propios cálculos.

3. ¿Qué se puede hacer por ellos?
La discusión la mayoría de las veces es inútil, porque se percibe la sensación de estar como ante una pared, totalmente cerrada a la escucha.
De modo que, puesto que son obstinados y a veces hasta fanáticos, las únicas cosas posibles son la oración y el sacrificio.

4. Sobre este tema Santa Teresa del Niño Jesús, que es además doctora de la Iglesia, escribe en su propia autobiografía (la historia de un alma): “Ah, la oración y el sacrificio constituyen toda mi fuerza, son las armas invencibles que Jesús me dio, tocan a las almas mucho más que los discursos, a menudo lo he experimentado”.

5. Oración y sacrificio exige esmero y por supuesto un esfuerzo.
Pero sin lugar a dudas son eficaces y traen fruto.
Son las mismas cosas que indicó la Virgen en Fátima cuando pidió oraciones y sacrificios para la conversión de los pecadores.

Con el auspicio de saberlos ejercer de forma perseverante y generosa, te bendigo y recuerdo en la oración.

Padre Angelo

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