Buenos días Padre,
Tengo algunas preguntas para las que no encuentro respuestas:
1. ¿Cómo puede ser que si una persona que pertenece a otra religión (en buena fe), vive rectamente según su conciencia, se salva; pero un niño que no ha llegado al uso de razón, si no ha sido bautizado no, es dudoso verdad? ¿Cómo es que los teólogos llegan a tener esta dificultad?
2. He leído que el cuerpo de Adán fue el resultado de la evolución; ¿pero no sería absurdo pensar que Adán, tal vez, vino a la luz de una especie de mono más evolucionado?
3. La Biblia de Jerusalén respecto al relato de Adán y Eva dice: «Si en este texto se alude al dogma del pecado original, su expresión es simbólica. La dimensión simbólica es la fuente de las ulteriores afirmaciones de la Escritura en relación al dogma del pecado de los orígenes: no hay que buscar aquí todo lo que se ha leído sucesivamente, sea que se trate de»relecturas bíblicas», como por ejemplo la de Pablo (Rm 5,12s; 1 Cor 15,21-22), o de las formulaciones dogmáticas de la Iglesia».
Por lo tanto la historia de Adán y Eva no relata el pecado original, de hecho dice «no hay que buscar aquí todo lo que se ha leído sucesivamente, como por ejemplo respecto a San Pablo cuando habla del pecado original o de las afirmaciones dogmáticas de la Iglesia relativas al pecado original».
¿Qué significa todo esto?
Gracias por sus explicaciones.
Le saludo muy cordialmente.
Respuesta del sacerdote
Muy querido,
1. la premisa de tu primera pregunta no es correcta.
Efectivamente así la propones: «Cómo puede ser que si una persona que pertenece a otra religión (en buena fe), vive rectamente según su conciencia, se salva».
Para alcanzar la salvación, sea para los cristianos como para los no cristianos, no es suficiente vivir rectamente y según la propia conciencia.
De hecho existe una desproporción abismal entre el orden natural y el sobrenatural de la comunión con Dios en el paraíso.
Para poder salvarse, para entrar en la comunión eterna con Dios, hace falta estar revestidos por la gracia.
De lo contrario seríamos pelagianos.
Pelagio decía que el hombre puede salvarse siguiendo con rectitud los recursos naturales.
Fue muy criticado por San Agustín. Seguidamente su doctrina fue condenada por la Iglesia. Es lo que se llama herejía pelagiana.
2. La Iglesia cree que Dios, visto que quiere que todos los hombres se salven, ofrece a todos su gracia.
La ofrece normalmente a través de los sacramentos.
Pero Dios puede otorgarla además fuera de los sacramentos.
Por eso el Concilio Vaticano II dice: “Pues quienes, ignorando sin culpa el Evangelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no obstante, a Dios con un corazón sincero y se esfuerzan, bajo el influjo de la gracia, en cumplir con obras su voluntad, conocida mediante el juicio de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna. Y la divina Providencia tampoco niega los auxilios necesarios para la salvación a quienes sin culpa no han llegado todavía a un conocimiento expreso de Dios y se esfuerzan en llevar una vida recta, no sin la gracia de Dios” (Lumen gentium 16).
3. Dígase lo mismo con respecto a un niño que muere sin haber recibido el bautismo. Para entrar en el paraíso hace falta la gracia.
Debemos creer que Dios le ofrezca la gracia a través de caminos que sólo Él conoce y que el niño la acoja.
Por lo tanto, sin la gracia, nadie puede entrar en el paraíso.
Esto vale para todos: para los bautizados, para los no bautizados y para los niños muertos sin haber recibido el bautismo.
4. Segunda pregunta: aun si el cuerpo de Adán hubiese sido gestado a partir de un mono más evolucionado, sin embargo su alma racional habría sido creada por Dios en el momento en el que su cuerpo estaba listo para ser un cuerpo humano.
Una persona no es solamente su cuerpo, sino su cuerpo y su alma.
También los animales están formados por alma y cuerpo. Pero el alma del hombre, en razón de su espiritualidad, es creada directamente por Dios en el instante en el que ocurre la concepción del cuerpo.
5. Acerca de la última pregunta hay que decir que las anteriores ediciones de la Biblia de Jerusalén no contenían esa nota.
¿Qué puede decirse? Cierto es que la Sagrada Escritura describe simbólicamente el pecado original, al referirse a la consumación del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Es igualmente cierto que tanto San Pablo, que gozaba de la revelación divina, cuanto el magisterio de la Iglesia, se basaron en ese relato para hablar del pecado original.
La misma edición de la Biblia de Jerusalén en Rm 5, 12 escribe en la nota: “Ahora la muerte, pena del pecado, entró en el mundo después de la culpa de Adán (Sab 2, 24). Pablo concluye que el pecado entró en la humanidad por medio de esta culpa inicial; se trata de la doctrina del pecado original”.
6. Hay que reconocer que el modo de expresar la cuestión en la nueva edición de la Biblia de Jerusalén no es del todo claro. Lleva a pensar que lo dicho por Pablo quien estaba favorecido con la divina revelación, sea más bien una relectura bíblica, y no la auténtica interpretación.
7. De todas formas es válido cuanto se lee en el Catecismo de la Iglesia Católica:
“El relato de la caída (Gn 3) utiliza un lenguaje hecho de imágenes, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre . La Revelación nos da la certeza de fe de que toda la historia humana está marcada por el pecado original libremente cometido por nuestros primeros padres” (CIC 390).
Además: El hombre, tentado por el diablo, dejó morir en su corazón la confianza hacia su creador y, abusando de su libertad, desobedeció al mandamiento de Dios. En esto consistió el primer pecado del hombre (cf. Rm 5,19). En adelante, todo pecado será una desobediencia a Dios y una falta de confianza en su bondad”(CIC 397).
Te agradezco por haber señalado esto, te bendigo y te recuerdo en la oración.
Padre Angelo
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