Buenos días Padre Angelo,
ante todo quisiera agradecerle de verdad y de todo corazón por las respuestas que ha brindado sobre varios temas, que han sido y siguen siendo importantísimas para mi conversión y mi camino de Fe.
Soy Mattia de 21 años y le escribo para preguntarle acerca de la validez de un voto.
Hace casi un año, a raíz de la ruptura con mi novia, pasé por momentos de momentánea tristeza. Sin embargo, este fue un impulso importante que me llevó a buscar al Señor después de años pasados en el pecado entre dudas sobre su existencia y comportamientos moralmente reprobables, con los que sigo luchando.
En mi impulso hacia el Señor, también estaba el deseo, que me atormentaba, de volver con esta chica.
Esto me llevó a pedir poder recuperarla y a llegar a afirmar que desearía carnalmente solo a esa chica durante los próximos cincuenta años con tal de volver con ella.
En esos tiempos, no comprendía la importancia de la pureza y de la castidad, ni tampoco tenía idea de lo que era un voto.
Ahora esta chica y yo nos hemos distanciado definitivamente, creo que se debió a que ella tenía ideas muy distintas sobre este tema tan importante que nos habría seguido manteniendo alejados del Señor.
Sin embargo, lo que queda es que expresé ese “voto”, si así se puede considerar. Y quisiera que usted me iluminara.
Quisiera ser fiel al Señor y no olvidarme de lo que le dije, exactamente cuando él abrió mi corazón a su presencia; sobre todo teniendo en cuenta que, mientras tanto, he conocido a otra chica con la cual he entablado una amistad y con la cual me he abierto sobre los temas de la castidad y que ha expresado su voluntad de seguirme en este camino que podría ,potencialmente,llevarnos en el futuro al Matrimonio.
Muchísimas gracias de nuevo Padre Angelo.
Respuesta del sacerdote
Querido Mattia,
1.Estoy muy contento por tu conversión y por tu camino de fe.
Es el tesoro más hermoso que posees en este momento, y hace valioso también el otro tesoro que mientras tanto has recibido: entablar una amistad con una chica que comparte contigo el valor preciosísimo de la pureza.
La pureza es el fundamento sólido que te dice que puedes confiar en ella.
2. El voto que en su día hiciste fue mal concertado e incluso prácticamente disuelto.
Mal concertado porque te empeñabas en desear solo a ella por cincuenta años. Y después de cincuenta años, aun estando casado, ¿habrías podido desear a otras?
Esto está prohibido por la ley de Dios en cualquier caso.
3. Aquel voto, admitiendo que fuera válido, de hecho está disuelto. Ha dejado de existir por la mutación de la materia prometida: os habéis alejado definitivamente porque habéis visto vuestra incompatibilidad en determinados valores.
4. Empéñate en seguir el camino de la pureza en los pensamientos, en las sensaciones, en las acciones.
La pureza es el secreto del éxito de un matrimonio porque se apoya en sólidas virtudes humanas y se apoya también en una particular bendición de Dios porque nada agrada tanto a Dios como la pureza en el pensamiento en el amor y en las obras que siguen sus divinos y santos deseos.
5. El Catecismo de la Iglesia Católica en cuanto a la pureza entre novios en términos muy concisos resume su riqueza: “Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específica del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad” (CCC 2350).
Te deseo todo bien, te bendigo y te recuerdo en la oración.
Padre Angelo
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