Querido Padre Angelo,

Encontrándome en una situación de objetiva dificultad para la participación en la misa dominical ( dentro de unos días me presentaré a mi penúltimo examen universitario y tengo que concentrarme por completo en el estudio). Le pregunto si subsisten las condiciones para pedirle a un sacerdote la dispensa de la obligación de participar en la Celebración festiva.

Además, desearía preguntarle si puedo dirigirme a cualquier sacerdote o si tengo que hablar de esto necesariamente con mi párroco( quien, al tener que gestionar una Unidad Pastoral muy grande, no siempre es fácilmente localizable y probablemente no tiene ni idea de quién soy yo . De hecho, si es posible, preferiría dirigirme a uno de los presbíteros al que acudo regularmente para la Confesión, y que sin duda me conocen mejor que el que sería de facto mi párroco.

Agradeciéndole de antemano, le aseguro mi oración y le saludo atentamente.

Luca

Respuesta del sacerdote

Querido Luca,

1.recojo para tu beneficio y el de nuestro visitantes lo que el Catecismo de la Iglesia Católica prescribe acerca de la obligación de la participación en la Santa Misa.

“El mandamiento de la Iglesia determina y precisa la ley del Señor: “El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la misa”. “Cumple el precepto de participar en la misa quien asiste a ella, dondequiera que se celebre en un rito católico, tanto el día de la fiesta como el día anterior por la tarde (CCC 2180).

La Eucaristía del domingo fundamenta y confirma toda la práctica cristiana. Por eso los fieles están obligados a participar en la Eucaristía los días de precepto, a no ser que estén excusados por una razón seria (por ejemplo, enfermedad, el cuidado de niños pequeños) o dispensados por su pastor propio. Los que deliberadamente faltan a esta obligación cometen un pecado grave” (CCC 2181).

2.Comprendo tu necesidad de concentrarte por completo en el estudio.

¿Podría ser un motivo serio?

Los ejemplos presentados por el Catecismo de la Iglesia Católica sugieren motivos que impiden la asistencia durante todo el día.

Además de la enfermedad, que evidentemente obliga a quedarse en casa, el cuidado de un bebé o de un enfermo – si no es posible dejarlo ni siquiera una hora- constituye un real impedimento.

3. La preparación para un examen es un motivo serio, sin duda.

Sin embargo, te permite tener un poquito de tiempo para dedicarte al sustento del cuerpo.

Igualmente el alimento del alma no te quitará más de una hora.

Entre la celebración del sábado por la tarde y las diversas celebraciones del domingo, creo que es posible encontrar esa pausa que aporta beneficios también desde el punto de vista psicológico para que no fatigues en exceso la mente durante la preparación del examen.

4.Si esto aún no fuera posible para ti, aunque te importe mucho la santificación de la fiesta, podrías pedirle al confesor si puede dispensarte.

Puede ser que en las llamadas unidades pastorales los colaboradores del párroco tengan las mismas facultades del párroco.

Si no la tuviera, podría obtenértela contactando con el párroco.

5.Sin embargo más allá de las dispensas, si yo estuviera en tu lugar me empeñaría en ir a Misa. La Misa hace presente el sacrificio de Cristo en el altar.

Este sacrificio lo consigue todo. Incluso la gracia de pasar el examen con éxito.

No solo por tu buena preparación, sino también por la buena disposición de quienes te han de interrogar. Santo Tomás, patrono de los estudiantes, en sus escritos muchas veces hizo referencia a lo que se lee en los libros de los Proverbios 21,1: “Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; él lo dirige donde le place”.

No se trata solo del corazón del rey, sino también del corazón de quienes te han de examinar.

6. San Luis Orione, quien ya se confesaba ordinariamente todas las semanas, cuando tenía algún compromiso extraordinario, lo preparaba con una confesión adicional.

Quería que nada obstaculizara la acción de la gracia de Dios en él.

San José Benito Cottolengo, cuando era vicario parroquial en Cortemilia, un pueblo de las Langhe, en Piamonte, exhortaba a los agricultores a ir a Misa todas las mañanas. A las objeciones de estos que decían que había muy poco tiempo y mucho que hacer, contestaba diciendo “es una mala economía la que se hace con el tiempo cuando se le resta al Señor”.

San José Moscati, jefe de diagnóstico en el hospital de Nápoles, no visitaba a sus pacientes si antes no había recibido la Sagrada Comunión. Sentía que le faltaban luces.

7. Por lo tanto, precisamente para el mayor éxito de tu examen, te invito a no pedir dispensa, sino a recurrir directamente a la ayuda de Dios participando en la Santa Misa, recibiendo la Sagrada Comunión y, si puedes, también con una breve confesión sacramental.

Si tu preparación ya es buena, con la ayuda de la gracia puedes aprobar el examen de la mejor manera.

Con este deseo de un éxito excelente, te bendigo y te acompaño en la oración para que puedas ser feliz.

Padre Angelo

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