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 Estimado Padre Bellon,

Las cosas que escribo las he vivido en mi propia piel como gran pecador que soy y que he sido en la vida. Hoy llevo con honor y amor el cordón sagrado que usted me ha enviado a través de mi esposa.  

Estoy profundamente convencido que la pureza y la castidad sean verdaderamente la base de todo. Digo esto, después de haber sido uno de aquellos que odiaba este asunto llevado adelante por la iglesia al punto de alejarme y haber visto en el matrimonio una licencia para poder hacer todo aquello que me venía en mente a nivel sexual y más allá

Haber usado este sacramento en aquel modo me llevó lentamente a pecar en la carne buscando siempre más placer al punto de terminar en la pornografía virtual. Me sentía bien y estaba contento de mi situación, es por eso que buscaba siempre más pasión y placer, llenando el cerebro de imágenes pornográficas que aplicaba en mí matrimonio.

Extrañamente, sin embargo, en lo profundo del corazón no me sentía bien y me decía a mi mismo: Yo no soy esto, pero el vicio me había enganchado a tal punto que no quería volver a salir. Es como que vivía una vida paralela a mi vida matrimonial en la cual me abandonaba a la pornografía virtual, fue cuando inició el internet que ya daba paso a estas cosas. 

Entonces una noche sucedió algo que cambió todo. En una de mis búsquedas que para entonces eran diarias, me topé con un sitio que se entendía que contenía imágenes de menores, de inmediato me di por vencido porque me di cuenta de que eran cosas que no eran normales y el solo hecho de ser atraído por la curiosidad hizo que aparecieran un par de imágenes terribles. 

Para mi fortuna, me di por vencido del todo en la noche que llegaron los carabineros a mi casa y sucedió el escándalo. Favorablemente fui absuelto de hecho mi caso fue archivado después de 30 días dado que no había guardado ni almacenado cosas de aquel tipo, pero mi vida cambió desde aquella noche. 

Bendito aquel día porque entendí enseguida que debía reencontrarme y allí empezó mi proceso de conversión sin embargo no ha sido fácil, incluso ha sido dificilísimo salir del mundo del humo y de la droga, una lucha continúa pidiendo al Señor diariamente de impedir la posibilidad de equivocarme.

A veces caía y me sentía derrotado, pero con la confesión me levantaba. Hice tanto daño a mi familia con mi comportamiento y también a mi esposa quién me ha ayudado mucho con mi conversión y nunca me ha dejado solo.

Tantas veces lloré mis pecados y me desesperé por haber llegado a tanto, todavía hoy algunas veces lloro por haberme equivocado de esa manera.

Las palabras de San Pablo resuenan con frecuencia en mi mente cuando dice “me he hecho eunuco por el reino de Dios, pero si ustedes no pueden, cásense” aunque esto puede traer algunos problemas con la carne. No hay nada más cierto.

Hoy después de una vida de fracasos, puedo decir que la persona si no es pura y llena de castidad no puede ser caritativa porque todos los santos antes de la caridad eran puros.

No se puede hacer nada si eres una persona impura, es imposible ayudar a los pobres porque todo te molesta, porque eres egoísta contigo mismo con tu esposa, la cual instrumentalizas, no puedes enseñar nada a tus hijos si eres impuro porque cuando intentas hacerlo porque tal vez algo no está andando bien, tus hijos te dicen que primero debes  mirarte a ti mismo. No puedes acoger al inmigrante como el Padre lo quiere, lo haces solo para mostrarlo a los demás porque en el corazón todo es falso y molesto. 

Ahora que estoy viejo y enfermo y tal vez en el final de mi vida no existe un día que no pida a Santo Tomas de ayudarme a recuperar la castidad perdida e intento advertir a todos sobre aquel equivocado camino.

Trato de mantenerme alejado de todo aquello que así sea de manera remota me recuerda ciertas cosas. En mi oración le pido al señor que más que sanarme, me perdone todos los pecados cometidos y que tenga misericordia de mí y de mis errores. 

Sé que me tocará una montaña de purgatorio por mi manera de vivir, yo solo espero que no sea el infierno.

A veces tengo miedo de que Dios no pueda perdonar estas cosas que para mí son tan vergonzosas, a veces me despierto en las noches con el temor de su juicio.

Recién hoy he escuchado cosas que me han herido en nombre de cuánto mal hizo la sexualidad a mi persona.

En el campo sexual, satanás se luce a lo grande, haciendo parecer que todo es lícito  y haciendo de tal modo que el cristiano no se fije en los santos, los cuales no solo se mantenían alejados de ciertas prácticas, sino que eran muy cuidadosos de no caer en ellas, aquellos que eran casados, aplicando la abstinencia y el autocontrol, se educaban en una sexualidad integra, lejos de los anticonceptivos y de este modo sin cerrar la puerta a Dios, que es el único dador de vida. 

A propósito del Sínodo, me esperaba que a los jóvenes se les propusieran, por ejemplo, esposos como los Martin, papá y mamá de Santa Teresa y no que como el sexo es un don de Dios entonces pasión y nada de tabú, justo las tres cosas que me arruinaron.

No quiero juzgar temeraria y arbitrariamente, pero con base en mi propia experiencia es preciso sugerir mucha prudencia en este campo y un sano temor de Dios, dado el efecto devastador que este permisivismo esté a los ojos de todos.  

Le agradezco por su atención y aprecio mucho su gran y valiente apostolado, sobre este tema le estaré agradecido si me brinda una breve respuesta y si piensa que pueda ser útil puede también publicar esta reflexión que he hecho.


Respuesta del sacerdote 

1. Hasta hoy he llegado a tu email y quiero darte mi señal de reconocimiento.

Está llena de sabiduría, adquirida de la experiencia de los errores y de las consecuencias dolorosas experimentadas en tu propia piel. 

2. Me limito a una consideración: Tienes razón cuando dices que la caridad presupone o de cualquier modo camina junto con la castidad.  

Para evitar equivocaciones, la caridad no consiste en dar limosnas, aunque la limosna sea un acto de caridad cuando se hace por amor a Dios. 

3.  La caridad es una actitud interior inspirada por Dios en nuestro corazón que nos hace desear dar al prójimo únicamente el bien, el bien más grande que es el mismo Dios.

4. Hoy en día se confunde la caridad, que es una virtud teologal con el voluntariado o el altruismo. Estas dos (Voluntariado y altruismo) son actitudes internas muy bonitas y en cierto modo preparan el camino a la caridad. Pero en sí mismas no se definen como caridad.

5. Esto dice San Agustín sobre la caridad: “Llamo caridad al movimiento del alma que nos conduce a gozar de Dios por Él mismo, y de nosotros y del prójimo por Dios” (Sobre la doctrina Cristiana, III, 10 , 16).

6. Y Santo Tomás: “El motivo para amar al prójimo es Dios. De hecho, en el prójimo debemos amar su inserción en Dios: del que se deduce que el acto con el cual se ama a Dios es el mismo de aquel con que se ama al prójimo” (Suma teológica, II-II, 25,1).

7. Pero antes de San Agustín y de Santo Tomás, la sagrada escritura nos recuerda que no todo amor es caridad. Esto nos dice: «Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.» (1 Cor 13,3).

8. Castidad y caridad son dos virtudes que van de la mano  y ambas se deben pedir a Dios, no obstante, la castidad como tal no es una virtud teologal sino moral.

Sin embargo, es cierto lo que se lee en Sabiduría 8,21 en un versículo que la iglesia siempre ha aplicado a la castidad: “pero he comprendido que nadie puede ser casto si Dios no se lo concede” (cfr. Lectura breve del común de vírgenes).

Te agradezco por tu testimonio, te deseo un buen camino de adviento (2019), te encomiendo al señor y te bendigo.

Padre Angelo.


Traducido por Laura A. Ustáriz