Un obispo ortodoxo con sede en mi ciudad se convirtió a la Iglesia Católica y se le ha reconocido su dignidad episcopal.
¿Qué opinan?

Risposta del sacerdote

Muy querido,
1. los ortodoxos reconocen el orden sagrado como sacramento.
Están plenamente conscientes del hecho, como también los católicos, que el poder divino de consagrar y perdonar los pecados, que se transmite mediante la imposición de las manos por ministros a su vez ordenados, que están ligados a una sucesión ininterrumpida al poder que Cristo otorgó a los apóstoles.
Es la así llamada sucesión apostólica.
Por lo tanto sus sacerdotes y obispos son verdaderos sacerdotes y verdaderos obispos.

2. Los pastores protestantes en cambio, no reconocen el orden sagrado y no poseen la sucesión apostólica. Por lo tanto no tienen ni el poder de consagrar ni el poder de perdonar los pecados.

3. El sagrado poder se transmite a través de la imposición de las manos por parte de quien a su vez había recibido ese poder.
Pío XII en la Mediator Dei escribe:
“Sólo a los Apóstoles y a los que, después de ellos, han recibido de sus sucesores la imposición de las manos, se ha conferido la potestad sacerdotal, y en virtud de ella, así como representan ante el pueblo a ellos confiado la persona de Jesucristo, así también representan al pueblo ante Dios.
Este sacerdocio no se transmite ni por herencia ni por descendencia carnal, ni nace de la comunidad cristiana ni es delegación del pueblo. Antes de representar al pueblo ante Dios, el sacerdote tiene la representación del divino Redentor, y, dado que Jesucristo es la Cabeza de aquel cuerpo del que los cristianos son miembros, representa también a Dios ante su pueblo. Por consiguiente, la potestad que se le ha conferido nada tiene de humano en su naturaleza; es sobrenatural y viene de Dios: «Como mi Padre me envió, así os envío también a vosotros»… (Jn 20, 21)
Por eso el sacerdocio externo y visible de Jesucristo se transmite en la Iglesia, no de manera universal, genérica e indeterminada, sino que es conferido a los individuos elegidos, con la generación espiritual del orden, uno de los siete sacramentos, el cual confiere no sólo una gracia particular, propia de este estado y oficio, sino también un carácter indeleble que asemeja a los sagrados ministros a Jesucristo sacerdote, haciéndolos aptos para ejecutar aquellos legítimos actos de religión con que se santifican los hombres y Dios es glorificado, según las exigencias de la economía sobrenatural” (EE, 6, 468-469). 

4. Puesto que el Obispo ortodoxo del que me hablas es un verdadero Obispo, conserva la potestad episcopal.
Y como los obispos gobiernan al pueblo de Dios junto a Pedro (Papa) y bajo Pedro, el obispo ortodoxo conserva la dignidad episcopal, y la ejerce sólo si el Papa se lo permite.

5. Merece ser subrayado este aspecto: los ortodoxos ignoran el carácter indeleble definido en el concilio de Trento, por eso la Iglesia puede quitar la dignidad otorgada al obispo, al sacerdote y al diácono y hacer que ellos no sean de raíz ya más, ni obispo, ni sacerdote o diácono.

6. La Iglesia Católica en cambio, al reconocer el carácter indeleble del Orden sagrado, puede suspender a divinis, es decir privar momentáneamente del legítimo ejercicio de su poder, puede también reducir al estado secular y por ello considerar aquellos que antes estaban en el Orden sagrado como simples laicos, pero no puede quitarles el carácter que ha quedado impreso en el alma.

7. Pasando a la Iglesia Católica, este obispo ortodoxo evitó el peligro de verse privado del Orden sagrado. La iglesia católica en cambio se lo reconoce, aun si le fuera impedido ejercer completamente su ministerio.

Te deseo todo bien, te bendigo y recuerdo en la oración.
Padre Angelo

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