Buenas tardes Padre Angelo,
en otra ocasión tuve el placer de charlar con usted y meditar sobre sus valiosos consejos espirituales.
Hace tiempo que tengo una gran duda sobre la que necesito que me de luz. Tal como usted me lo aconsejó, estoy rezando mucho para que el Señor, me haga encontrar el amor de mi vida y así realizar mi sueño de formar una familia.
Quería preguntarle lo siguiente: a veces cuando rezo por esta buena intención que tengo, se me viene a la mente todo lo que ocurre en el mundo, guerras, enfermedades, niños que mueren.
Entonces siento como si me paralizara y me sobreviene íntimamente un gran desánimo, y pienso: pero con todos estos problemas que hay en el mundo, ¿Dios acaso me escuchará justo a mí que rezo para encontrar a la mujer de mi vida para formar una familia? Es que me siento inmovilizado, desanimado.
Quisiera pedirle, independientemente de lo que ocurre en el mundo como lindo o feo, ¿yo, puedo rezar también para hallar el amor verdadero? o bien, ¿Dios no escuchará nunca esta intención?
Espero una respuesta suya que pueda volver a darme esperanza.
Con inmensa estima
Michele
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Respuesta del sacerdote
Querido Michele,
1. Nuestra forma de pensar a veces refleja la de los antiguos paganos. Nos imaginamos a un Dios sobrecargado de preocupaciones por todos los problemas que hay en el mundo.
El profeta Elías cuando tuvo su controversia con los sacerdotes de Baal, puesto que cuando invocaban a su dios Baal, éste no respondía, se mofaba de ellos diciendo: «¡Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estará ocupado»
“Ellos tomaron el novillo que se les había dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: «¡Respóndenos, Baal!». Pero no se oyó ninguna voz ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que habían hecho. Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: «¡Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta». Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre. Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención” (1 Re 18, 26-29).
2. En contraste con estos dioses que no pueden responder puesto que no existen, el Espíritu Santo por boca de David dice: “No, no duerme ni dormita el guardián de Israel. El Señor es tu guardián, es la sombra protectora a tu derecha: de día, no te dañará el sol, ni la luna de noche. El Señor te protegerá de todo mal y cuidará tu vida. Él te protegerá en la partida y el regreso, ahora y para siempre” (Sal 121, 4-8).
3. Más allá de las afirmaciones de las Sagradas Escrituras, que son en absoluto, las más importantes y tienen valor para cada uno de los hombres, sin excepción, te muestro la motivación teológica.
Santo Tomás presenta algunas afirmaciones de capital importancia. Ante todo dice que “Persona significa lo más perfecto que hay en toda la naturaleza, o sea el ser subsistente en la naturaleza racional” (Suma teológica, I, 29,3).
Luego dice que Dios “no ama al hombre simplemente como el artífice a su propia obra, sino más bien como el amigo ama al amigo, deseando que aquello que constituye su gloria y felicidad, constituya también la gloria y la felicidad del hombre” (Santo Tomás, II Sent., d. 26, I, I, ad 2) (traducido por el traductor).
En otras palabras quiere decir que a los ojos de Dios, el hombre no es como si fuera una parte de la totalidad. Sino que vale tanto cuanto la totalidad.
Dios ama a cada persona en particular tal cual ama al mundo entero.
4. Si además consideramos la dignidad de una persona que está en gracia, debemos decir que adquiere a los ojos del Señor una dignidad aún mayor, de tipo sobrenatural.
Santo Tomás afirma que “el bien de la gracia de un solo individuo es superior al bien natural de todo el universo” (Suma teológica, I-II, 113, 9, ad 2).
Ante Él, quien se convirtió por la gracia lo que Cristo es por naturaleza, es decir hijo adoptivo de Dios, no solamente vale tanto cuanto todo el mundo, sino que vale cuanto vale Dios.
5. Por lo tanto el amor que tiene por ti es infinito.
Toda tu vida está custodiada y gobernada por un amor tan grande del que no se conocen los límites.
Por lo tanto ¡sé siempre infinitamente esperanzoso!
El Señor quiere regalarte siempre la máxima abundancia de bienes.
Para que estés siempre listo a acogerlo en cada instante, te aseguro mi oración, te bendigo y deseo todo bien.
Padre Angelo
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