Buenos días Padre,
le escribo porque a veces tengo varias dudas y creo que las dudas y perplejidades hay que aclararlas, en especial en el ámbito religioso porque si bien la fe puede ser un don o una vocación es también una forma de tener bajo control los miedos que acompañan al hombre y a la humanidad desde los albores y que tienen que ver con el apego del hombre a la vida, a los afectos o sencillamente a las cosas materiales, el miedo a la muerte, pero sobre todo de sufrir y enfermar, de perder a los seres queridos, y también de caer en el sufrimiento del alma y no recibir ayuda, todas estas cosas de las que el hombre siempre hizo experiencia en toda la historia de su existencia sobre este bellísimo y fascinante planeta, tan es así que si no fuera por el sufrimiento y por todas las formas de contaminación que el hombre ha provocado poniendo en peligro su propia existencia y la salud del planeta, sería desde ya un Paraíso…
La ciencia y el saber, poco a poco han solucionado dudas y falsas creencias que limitaron el modo de comprender la realidad humana e histórica y que nos hicieron dependientes de doctrinas religiosas que se obstinaron, (y lo hacen todavía hoy), en interpretar casi literalmente y sin considerar el periodo histórico, cultural y étnico de esos tiempos, los textos, las sagradas escrituras, los dogmas de la iglesia que no obstante hayan sido en parte reconsiderados, aún hoy se usan para ventaja de quienes los profesan para mantener un orden y un poder, en especial por parte de las iglesias y se convierte en pretexto para que nazcan nuevos movimientos religiosos que a su vez caen en el fanatismo y en la ignorancia, en cambio de hacernos reflexionar que muchas cosas, desde los pecados, a la orientación sexual, a la concepción de la vida, al matrimonio, a la santidad y a los mismos fenómenos trascendentales de los que el hombre fue testigo en tiempos antiguos, como la venida del mesías o de los mesías (según la propia religión), y de sus milagros que admiraron a las masas y que ocurren también hoy en día por más que parezca difícil entender el origen, si divino o estrictamente humano, deben ser investigados con el conocimiento y la sabiduría que hemos adquirido, y que afecta a todos los ámbitos y a todas las culturas y pueblos, también a aquellos que parecen vivir en un eterno pasado sociocultural y religioso y por lo tanto también la iglesia, si teme “justamente” perder su autoridad y ser excesivamente libertina, si bien como después descubrimos en su interior todo es o estaba permitido desgraciadamente, tratando de llevar luz y conocimiento y de una fe que se basa en obras de bondad y amor en cosas muy concretas que a menudo son los seres humanos los que cumplen esas acciones y tal vez no necesariamente son de atribuir a la intercesión de un Dios… pero ¿por qué tenemos que ver lo divino fuera de nosotros y no sencillamente como capacidad del hombre?
Porque la naturaleza divina y diabólica del hombre debe siempre ser asignada a poderes sobrenaturales que no nos pertenecen, en el sentido que los imputamos siempre al bien y al mal como representaciones de fuerzas que todavía intentamos representar con semblanzas no terrenales.
(…).
…Paz y conocimiento… pero en todas sus formas…
Respuesta del sacerdote
Muy querido,
1. gran parte de lo que has escrito no corresponde a la realidad.
Es una reconstrucción que has elaborado teóricamente. Piensas que las religiones son un invento del hombre.
Puesto que los tiempos cambian, piensas que las religiones hacen lo posible para adaptarse y mantener su poder.
Con mucha franqueza, te digo que esto no corresponde a la realidad y además es una ofensa hacia las personas que creen y que tal vez han puesto toda su vida al servicio de Dios.
Esto vale no solamente para la fe cristiana, sino también para las demás religiones.
No pienses que en el Islam haya una maquinación secreta para no perder el poder.
Esto no existe en el Islam, ni en el hinduismo, tampoco en el budismo, y menos todavía en el cristianismo.
Sí que partidos o movimientos políticos y filántropos las hacen. Es natural que así sea, porque se trata de cosas que hoy están y mañana ya no.
Pero no es así para la religión, que es un aspecto permanente del hombre.
2. No se si serás capaz de librarte de este prejuicio, fruto de una reconstrucción tuya, falseada de la realidad.
Pregúntate más bien, porqué en el hombre existe un anhelo religioso, a qué responde la religión, adónde quiere llevar la religión.
Recientemente hubo regímenes políticos de determinadas ideologías que intentaron aniquilar la religión, pero no hubo nada que hacer.
Esos regímenes, y remarco de diferentes tipos, se vinieron abajo, mientras que la inquietud religiosa ha quedado intacta.
3. Cualquier persona que tiene cierta experiencia religiosa no se reconoce en lo que has escrito. Pronto diría: esto es una mistificación de la realidad.
Es la misma sensación que experimentó a su tiempo Rudolf Otto que vivió entre los siglos XIX y XX.
Sentía que lo que se decía de la religión no afectaba en lo más mínimo su vivencia interior. Eran habladurías inconcluyentes de personas que ignoraban la experiencia religiosa porque nunca la habían tenido.
Se puso a viajar por el mundo para ver en qué consiste la experiencia religiosa independientemente de que fuera cristiano.
Realizó un compendio de su experiencia y sus convicciones en un texto que marcó la historia del pensamiento y se titula “La idea de lo sagrado” (der heilige).
Al comienzo de esta obra invita “al lector a recordar un momento de conmoción religiosa y en lo posible específica.
Quien no consigue hacerlo o quien nunca tuvo esos momentos se ruega no prosiga en la lectura. Pues es difícil hablar de conocimiento religioso a quien sí puede recordar los primeros sentimientos de la pubertad, las propias molestias digestivas, o tal vez, sus sentimientos sociales, pero no de los sentimientos marcadamente religiosos” (R. Otto, La idea de lo sagrado, p 19).
4. Si después hablamos de la religión cristiana, las cosas son todavía mayormente diferentes.
Por lo que me escribes, la impresión que queda, no es sólo la del ateísmo, la ausencia de Dios, sino también el desconocimiento de Jesucristo.
Sí, de Jesucristo. Porque la religión cristiana no es otra cosa que esto: Jesucristo acogido en nuestra vida.
Jesucristo es el objeto de la fe y de la experiencia cristiana.
Jesucristo es su centro.
Jesucristo es su fin.
La vida cristiana no es otra cosa que la vida de Cristo en nosotros.
Y lo es porque es conocido por nosotros, amado, imitado y poseído.
5. Te pido que hagas algo: todo lo que Jesucristo dijo, enseñó, e hizo, hazlo pasar por la crítica de tu razón. Intenta contradecirlo.
Claro que para poderlo hacer, antes debes conocerlo.
A través de tu larga mail emerge que de Jesucristo tal vez no conoces nada: nunca lo has mencionado, ni siquiera hay un esbozo de su identidad ni de su misión.
Por eso, conviene que lo leas y compares el Evangelio con lo que me has escrito.
6. Te darás cuenta de que la religión cristiana no tiene necesidad de reforma alguna, ninguna necesidad de adecuarse a los tiempos.
La única necesidad que hay, es la de aceptar a Jesucristo, a su persona que vive y obra en nuestro corazón mediante la gracia.
7. El que vive fuera de la Iglesia, puede pensar que las reformas hechas por la Santa Sede o por las diócesis para la vida de la Iglesia (para entendernos: las reformas comentadas en los diarios), sean la esencia del cristianismo.
Sin que se dé cuenta, cae en el error como de quien pensara que la vida de una persona consista esencialmente en el vestido que lleva según la estación del año, ignorando completamente lo referido a su cuerpo, a su perfecto funcionamiento, sus pensamientos, sus deseos, sus proyectos para el futuro y sobre todo sus afectos.
Tú mismo dirías que no se puede reducir una persona al vestido que lleva puesto.
Pero cuando se piensa en el cristianismo como fruto una elaboración hecha por algunos para conservar el poder (¿quién sabe cuál?) revela que de Jesucristo y del Evangelio no ha entendido nada.
El motivo es que el objeto de la fe cristiana no está constituido por principios abstractos, sino por una Persona (Dios) que viene a nuestro encuentro, que estimula a la conversión y a un cambio de vida, que revela el sentido más profundo de nuestro ser aquí y también de nuestra eternidad: el de habitar en nosotros para ser introducidos en su santa vida, que es vida plena.
8. Una última observación sobre una de tus preguntas: “¿por qué tenemos que ver lo divino fuera de nosotros y no como una simple capacidad del hombre?”
Permíteme preguntarte: ¿Cuál es el aspecto divino de tu vida? ¿Eres omnisciente, omnipotente, creador, inmortal, eterno?
Evidentemente tú das a lo divino otro significado, el que quieres.
Así de esta forma haces el mismo proceso que aplicaste con la religión cuando fantaseando sobre ella has concluido que se reduce a las maquinaciones de algunos para ejercer el poder sobre otros.
Sin embargo esta no es la experiencia que hacen los creyentes. No es la razón por la que están en la Iglesia.
¡Yo también te deseo paz y conocimiento!
Te bendigo y te recuerdo en la oración para que Jesucristo pueda habitar dentro de tu corazón.
Padre Angelo
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