Querido Padre Angelo,
me llamo Mario y quiero preguntarle: hoy celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor y quisiera que me aclarara algunos puntos. Así como para la Resurrección, se usan dos términos que a mi parecer son muy diferentes, y me explico: en el Credo decimos que resucitó de entre los muertos y subió al Cielo; los Evangelios y también en los Hechos de los Apóstoles, las cartas de Pedro y la de Pablo, escriben en cambio, que fue resucitado de la muerte y fue elevado a lo alto. Es decir, parecería como si él no hubiese cumplido estos hechos por su propia voluntad, sino que haya sido el Padre quien lo hizo.
Me
parece una contradicción, porque si así fuera, se podría comparar con la Asunción de María Santísima, que en cuanto criatura humana, efectivamente tuvo que ser llevada al Cielo.
Gracias por su respuesta.



Respuesta del sacerdote

Querido Mario, 
1. Santo Tomás se plantea lo mismo y se pregunta si Cristo haya sido la causa de su propia resurrección.
Antes de responder, recuerda lo que dijo el Señor: “yo doy mi vida para recobrarla” (Jn 10,17). Ahora bien, resucitar no es otra cosa que recobrar el alma. Por lo tanto Cristo resucitó por sí mismo.

2. Para justificar tal afirmación recuerda que el alma y el cuerpo de Jesús realmente se separaron a causa de la muerte. Pero tanto el alma como el cuerpo no se separaron de su divinidad.
Por lo tanto resucitó en virtud de sí mismo, es decir por virtud divina.

3. Es exacto sin embargo lo que dice San Pedro, esto es, que Dios lo resucitó entre los muertos, en el sentido de que ni el alma ni el cuerpo podrían haberse unificado por sí mismos sin intervención divina

4. A lo que él mismo objeta, dice: “No es causa de su propia resurrección cualquiera que es resucitado por otro. Pero Cristo fue resucitado por otro, según aquellas palabras de Act 2, 24: A quien Dios resucitó, librándole de los dolores del infierno; y Rom 8, 11: El que resucitó a Jesucristo de entre los muertos vivificará también nuestros cuerpos mortales, etc. Luego Cristo no es causa de su resurrección” responde: “El Padre y el Hijo tienen una misma virtud y operación divina. De donde se sigue esta doble realidad: Que Cristo fue resucitado por la virtud del Padre, y por la suya propia” (Suma teológica, III,53, 4, ad 1). 

5. Análogamente Santo Tomás se pregunta si Cristo ascendió al Cielo por su propia virtud. Después de haber citado a San Gregorio Magno: “Es de destacar que de Elías leemos que subió al cielo en un carro: para mostrar abiertamente que como solo hombre tenía necesidad de una ayuda externa. Para nuestro Redentor en cambio no se lee ni de carros ni de ángeles que lo hayan elevado; puesto que el creador de todo por su propia virtud se elevó sobre todas las cosas” (Homilía 29, sobre los Evangelios), da la misma respuesta que dio para la resurrección.
Si el cuerpo y el alma de Jesús se consideran como realidades creadas, por sí solas no podían resucitar.
Si en cambio se consideran el alma y el cuerpo de Jesús unidos a su divinidad, como es cierto, entonces Jesús ascendió al cielo por su propia virtud.

6. Si Jesús no hubiera resucitado y no hubiera subido al Cielo por su propia virtud, como observas acertadamente, no se vería donde estarían su naturaleza y su poder divino.

7. Me parece oportuno recordar que David había preanunciado la ascensión del Señor por su propia virtud al decir: “Dios asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas” (Sal 47, 6).
Por eso es que el salmo 47 es el salmo responsorial en la solemnidad de la Ascención del Señor.
En relación a ello, el biblista Marco Sales dice: “En este versículo 6 puede haber además una alusión al Arca de la Alianza, que después de haber sido llevada en el campo de batalla, era llevada en procesión al santuario.
Los Santos Padres aplicaron esas palabras a la ascensión de Jesús al cielo después de la victoria sobre el pecado y sobre el demonio”.

Te bendigo, te deseo todo bien y recuerdo en la oración.
Padre Angelo

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