Questo articolo è disponibile anche in: Italiano Español Alemán Portugués

Consulta

Estimado Padre Angelo Bellon,

¿Qué quería decir San Pablo VI cuando expresó que  la gente necesita testimonios y no maestros? ¿De qué modo nosotros los dominicos podemos ser fieles a nuestra vocación como testigos?

Gracias.

Un saludo en Santo Domingo y Santa Catalina.

Guido C., o.p.

Respuesta del sacerdote

Estimado Guido,

1. Las palabras de Pablo VI que traes a colación han sido escritas en la exhortación apostólica Evangelii nuntiandi que retoma el contenido de un sínodo de los obispos sobre la necesidad de la evangelización. Entonces a propósito de las vías para comunicar el evangelio Pablo VI recuerda que la primera está conformada por el testimonio de vida. 

2. He aquí sus palabras: “A nosotros, Pastores de la Iglesia, incumbe especialmente el deber de descubrir con audacia y prudencia, conservando la fidelidad al contenido, las formas más adecuadas y eficaces de comunicar el mensaje evangélico a los hombres de nuestro tiempo. Bástenos aquí recordar algunos sistemas de evangelización, que, por un motivo u otro, tienen una importancia fundamental (EN 40).”

“Ante todo, y sin necesidad de repetir lo que ya hemos recordado antes, hay que subrayar esto: para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana, entregada a Dios en una comunión que nada debe interrumpir y a la vez consagrada igualmente al prójimo con un celo sin límites. «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio.

San Pedro lo expresaba bien cuando exhortaba a una vida pura y respetuosa, para que, si alguno se muestra rebelde a la palabra, sea ganado por la conducta (1 Ped 3,1).

Será sobre todo mediante su conducta, mediante su vida, como la Iglesia evangelizará al mundo, es decir, mediante un testimonio vivido de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y desapego de los bienes materiales, de libertad frente a los poderes del mundo, en una palabra, de santidad (EN, 41).

3.  Pero ¿qué significa ser testimonio?

En el texto mencionado Pablo sexto habla del ejemplo de vida, lo cual es claro. Sin embargo, hay algo más y es lo que expresó San Juan al inicio de su primera carta:

«Aquí tienen lo que era desde el principio, lo que hemos oído, y lo hemos visto con nuestros ojos, y palpado con nuestras manos, -me refiero a la Palabra que es vida.

porque la vida se dio a conocer, hemos visto la Vida eterna y hablamos de ella, y se la anunciamos, -aquella que estaba con el Padre y que se nos dio a conocer. Lo que hemos visto y oído se lo anunciamos también a ustedes para que estén en comunión con nosotros, pues nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo y les escribimos esto para que sea mayor nuestra alegría» (1 Jn 1,1-4).

Notarás los verbos que usó San Juan: aquello que hemos oído, aquello que contemplamos y que han tocado nuestras manos. En otras palabras, se trata de comunicar una experiencia de vida. Y no es una experiencia de vida cualquiera, es la comunión con el padre y con su hijo Jesucristo.

4. La comunión con el padre y con su hijo, Jesucristo se expresa en el hecho que Dios habita en nosotros y nosotros en Él mediante la vida de gracia, que se nutre de la oración, que se manifiesta a través de una vida santa, que se alimenta con la participación a los sacramentos que se expresa en un hablar lleno de mentalidad evangélica.

Todo esto acompañado de gran caridad hacia todos, incluidos los enemigos y persecutores. Se trata entonces de un testimonio de vida tan bella que todos queden fascinados. 

5. Esto es lo que resume en la célebre expresión de Santo Tomás que caracteriza el carisma y la misión de los dominicos: contemplari et contemplata aliis tradere.

La contemplación (El contemplari) no es un conocimiento cualquiera, es un conocimiento acompañado, incluso precedido de una comunión de vida con Dios tan intensa, que en aquel momento se nos sacia con lo mejor de tu casa, y se nos quita la sed en su río de delicias (Sal 36,9).

Una persona que vive así tiene tal riqueza interior que con naturalidad  irradia a las personas con las que entra en contacto.

6. Una gran figura que dio un gran testimonio de Jesucristo fue Giorgio La pira, terciario dominico y alcalde de Florencia. Vivía en el convento de San Marco, su hablar estaba lleno de luz y de calor sobrenatural, que en todo lo que hacía y decía se veía que era un hombre que habitaba en Dios y Dios en él. 

7. En conclusión: los maestros son aquellos que enseñan un saber, una doctrina. Los testimonios son aquellos que van más allá del mero saber. La realidad que anuncian antes que nada la viven, la saborean, la convierten en levadura de una transformación interior que muchos perciben de inmediato ya que muchas veces se hace evidente con su sola presencia sin decir ni una palabra.

No pocos terciarios dominicos (hoy llamados laicos de Santo Domingo) son así.

Te agradezco por la pregunta y me complace saber que somos hermanos en nuestro padre común Santo Domingo.

Te encomiendo al Señor y te bendigo.

Padre Angelo


Traducido por Laura A. Ustáriz C