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Pregunta

¿Qué es la conciencia? ¿Coincide con la voluntad y la conciencia, con la comprensión y el querer? ¿Con la advertencia o con la intención?

¿Qué significa reconocerse pecador, o hay que reconocer el pecado, es decir, lo que agrada a Dios y lo que no?

Por ejemplo, cuando voy a confesarme no sé qué confesar. ¿Es esto bueno o malo porque significa que no tengo conciencia de mis pecados y si es así, qué puedo hacer para ser consciente de ellos?


Respuesta del sacerdote

Querido,

1. Por conciencia entendemos el conjunto de principios morales a la luz de los cuales formulamos juicios sobre la bondad o maldad de las acciones humanas.

Algunos de estos principios son idénticos en todos los hombres y se aprenden tan pronto como nuestra inteligencia se despierta y toma conciencia de sus acciones.

 Estos primeros principios constituyen esa realidad que los antiguos llamaban sindéresis.

 Fluyen de nuestra naturaleza y emanan de una triple inclinación: la inclinación a la autoconservación por la cual consideramos bueno para nosotros todo lo que favorece la autoconservación y consideramos malo todo lo que la obstaculiza; la inclinación a la conservación de la especie que nos impulsa a formar amistades, o mejor dicho, ese tipo particular de amistad que se expresa en el matrimonio y en la familia; la inclinación al conocimiento de la verdad y a vivir en sociedad.

 Estos principios son idénticos en todos los hombres.

2. San Alberto Magno dice que «como en el campo de las verdades especulativas hay principios que el hombre no tiene que adquirir, porque le son dados naturalmente para ayudarle en el conocimiento de la verdad, así, en el plano del conocimiento práctico, existen principios universales que dirigen la acción y ayudan a la inteligencia práctica a discernir lo honesto de lo moralmente malo.»No se adquieren mediante el estudio, sino que son la ley natural inscrita en el espíritu del hombre. Para San Agustín, estas son máximas de la ley, como ‘ hay que reprochar la fornicación, no hay que matar, hay que compadecerse de la enfermedad de los afligidos’… (Summa de creaturis, II, 71, 1).

3. Para Santo Tomás los primeros principios morales que constituyen la sindéresis son indestructibles e idénticos en todos los hombres: «el papel de la sindéresis es protestar contra el mal e inclinarse hacia el bien» (De Veritate, 16, 2) y que «está intacta incluso en los infieles en cuanto a la luz natural» (En II Sent., 39, 3, 1, ad 3.).

4. La conciencia pertenece a la inteligencia.

 Es un habitus o conjunto de principios a la luz de los cuales expresamos el juicio de bondad o maldad moral.

 El juicio es un acto de inteligencia.

5. Sobre la base de estos principios se forman muchos otros.

 Se aprenden de la enseñanza y la educación. Buena parte está constituida también por leyes o reglamentos humanos que prohíben o declaran lícitas ciertas acciones y castigan otras.

6. En este segundo ámbito pueden existir errores, lagunas para las cuales es necesario formar o educar la conciencia para pronunciar juicios correctos.

7. Me dices que cuando te confiesas no sabes qué decir. Lo más probable,

 y gracias a Dios, es que no haya pecados graves en tu vida, porque saldrían inmediatamente a la luz. Pero hay muchos pecados veniales… Bastaría recordar lo que la Liturgia de la Iglesia nos hace decir al comienzo de la Santa Misa: Confieso… que he pecado mucho de pensamiento, palabras, obras y omisiones.

 San Ambrosio en una oración antes de la Misa confesó no haber guardado bien sus pensamientos ni su lengua.

 Nosotros también estamos en la condición de San Ambrosio, sin mencionar las omisiones por las cuales no hemos respondido prontamente a las inspiraciones divinas.

 En tu próxima confesión dile al sacerdote que no siempre has guardado tus pensamientos y tu lengua, ni has respondido siempre y de inmediato a las inspiraciones divinas.

Te deseo una Santa Navidad y un feliz Año Nuevo.

 Te recuerdo al Señor y te bendigo.

 Padre Angelo


Traducido por Jennifer Di Giacomo