Se está concluyendo el 150° aniversario del nacimiento de Santa Teresa del Niño Jesús, por eso deseo acompañar mis augurios Navideños con un escrito suyo:
«El divino mendigo de Navidad»:
«Un ángel aparece, llevando al Niño Jesús en sus brazos, y canta lo que sigue: Jesús, el divino Niño, para entregarte su vida, transforma en él cada día una hostia pequeñita, toda blanca y pequeñita. Con más amor todavía, ¡oh, hermanita afortunada!, quiere transformarte a ti en su misma carne y sangre. Tu corazón es su dicha, su placer y su tesoro.
¡Navidad! Bajo del cielo para decirle a tu alma: el dulcísimo Cordero se abaja hasta ti, procura ser su hostia blanca y pura«.
Qué Jesús nos transforme e sí mismo, manso y humilde de corazón, para que podamos vivir las fiestas Navideñas en perfecta comunión con Dios y con todos.
Uno a este deseo mi oración y mi bendición, a la que Jesús suma la suya, particularmente poderosa y benéfica.
Padre Angelo
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