Buenos días Padre Angelo,

le confieso que estoy muy confundido y no le oculto que también me siento amargado porque cada sacerdote dice lo que le parece, ¿pero acaso la Iglesia no es una sola? ¿El catecismo de la Iglesia católica, no es uno?
Impera la confusión y no por culpa de los creyentes, disculpe si me atrevo a decirlo, sino de los ministros de Dios. Le explico lo ocurrido.
Estaba de vacaciones en mi casa en el mar, y era domingo. Vinieron visitas que se quedaron hasta tarde y se nos pasó por alto la hora de la misa, a mí, a mi esposa y a mi hija. No fuimos a misa por olvido.
Al día siguiente mediante un mensaje contacté a mi párroco quien me aconsejó que me confesara lo antes posible, y mientras que no me privara de comulgar si iba a misa sin confesar.
Siguiendo su consejo, así lo hice.

Fui a confesarme, por diferentes motivos con otro sacerdote, que me pegó un reto, diciéndome que no hacía falta, que ¡yo vivo la fe con demasiadas ataduras y leyes que la iglesia en estos años se ha equivocado al darnos!
Este sacerdote me dijo que Jesús cuando me juzgará, no me pedirá por qué no fui a misa ese domingo, sino que me pedirá otras cosas, tipo como me comporto con mi prójimo.
Que yo soy como un fariseo atado a las leyes, pero Jesús fue humano y comprende nuestras faltas y es misericordioso.
¡En fin una buena reprimenda!
Estoy confundido, ¿me equivoqué, exageré en confesarme?
Luego agregó, que acudir al confesionario cada 15 días sin haber cometido faltas graves, es una exageración.



Respuesta del sacerdote

Muy querido,
1. por encima de las opiniones de cada sacerdote tenemos la doctrina y la disciplina de la Iglesia, expuestas en el Catecismo de la Iglesia Católica. 

2. Sobre el olvido: es cierto que tuvieron invitados y se hizo tarde.
Hubiera sido bueno programar sus actividades, poniendo cuidado en la participación a la misa, por ejemplo acudiendo el sábado por la tarde.

3. De todas formas la idea de la Misa habría tenido que ser preponderante para ustedes durante todo el domingo.
Habría podido ser una hermosa ocasión para decir a los invitados que debían ir a misa, y que, en el caso no participaran, les hubiera agradado compartirla con ellos.

4. Su párroco fue comprensivo y no habiendo encontrado una culpa grave a causa del olvido, les instó a confesar y por mientras comulgar.
Hicieron bien en obedecerle.

5. En cambio el confesor tuvo un comportamiento superficial.
No le compete decir que la Iglesia se ha equivocado en establecer determinadas normas y que ustedes viven la fe con demasiadas ataduras.
Más bien, reconociendo la disminución de la responsabilidad, debía haberse complacido de que quieran vivir el compromiso cristiano de forma seria, sin escatimar medios y con la voluntad de poner a Dios siempre en el primer lugar.

6. Al joven que le pidió qué tenía que hacer para alcanzar la vida eterna, Jesús le respondió “observa los mandamientos”. Entre ellos, evidentemente, está también el tercero: “Acuérdate de santificar las fiestas”:
Además el Señor al instituir la eucaristía dijo: “Hagan esto en memoria mía”.
Y la Iglesia, por tradición apostólica, reemplazó el sábado por el domingo, viendo en ello el memorial de la resurrección del Señor.
Es un memorial muy grande porque nos comunica su potencia a través de la celebración de la eucaristía.

7. De la misma manera fue superficial al decir que es exagerado confesarse cada 15 días.
Este sacerdote sabe que la Iglesia pide que los sacerdotes y religiosos se confiesen con frecuencia, es decir por lo menos dos veces al mes.
Lo que equivale cada 15 días.
¿Y por qué no sería lícito para los laicos acceder a este sacramento con la misma frecuencia con que él lo hace?
Den gracias a Dios por su párroco y aténganse siempre a la doctrina y disciplina de la Iglesia.

Deseándoles todo bien, les bendigo y recuerdo en la oración.

Padre Angelo

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