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Pregunta

Hola Padre Angelo,

Sólo quisiera preguntarle esto… Cuando somos tentados por el diablo (y me ha pasado más que nunca en estos días) pero le resistimos , ¿el Señor ve que no hemos caído en el pecado o piensa que somos débiles porque permitimos que Satanás nos tiente?

En estos días Satanás me ha tentado varias veces, pero siempre le  he resistido; sin embargo, mientras me molestaba el maligno, me sentía mal y lejos de Dios, aunque después  prevaleció mi autocontrol y empecé a rezar.

Gracias. 

Alabado sea Jesucristo

Andrea


Respuesta del sacerdote

Querido Andrea,

1. El Señor tiene en cuenta la lucha  y también la agresividad de las tentaciones.

Eso sí, siempre nos garantiza una fuerza mayor que la de las tentaciones.

Es la fuerza que viene de la gracia y la ayuda del Cielo. Es una fuerza de orden sobrenatural.

2. Las tentaciones, en cambio, por muy agresivas que sean, nunca tienen fuerza sobrenatural.

Pueden provenir de nosotros mismos o de otros. Por lo tanto su  fuerza es sólo de orden natural.

3. Puede haber tentaciones que vienen del diablo, quien teniendo  una naturaleza angelical , tiene  una naturaleza superior a la nuestra.

Aun así, la naturaleza angelical en sí  no es de orden sobrenatural, es decir, divina.

Es superior a la naturaleza humana, y por eso se le llama preternatural, o sea  que sobrepasa los recursos humanos.

Pero lo preternatural, por muy fuerte que sea, no es comparable con lo sobrenatural, la fuerza que viene de Dios.

4. Para vencer las tentaciones, incluso las más fuertes como las del infierno entero, el Señor nos dona la gracia, que es de orden sobrenatural.

Santo Tomás de Aquino nos asegura que el más mínimo grado de gracia es suficiente para vencer toda tentación: «El mínimo grado  de gracia es capaz de resistir a cualquier concupiscencia y merecer la vida eterna» (Summa Theologiae, III, 6, ad 3).

Esto quiere decir que aun teniendo el más mínimo grado de amor por el Señor, éste es suficiente para darnos la fuerza necesaria para superar cualquier tentación.

5. Cuando una persona se dice a sí misma: «Vamos, supera la tentación. Hazlo por amor a Jesucristo«, inmediatamente siente que le llega una fuerza sorprendente.

Es sorprendente porque es sobrenatural.

6. También me gustaría  añadir esto: del mismo modo  se puede decir que el más  mínimo grado de amor a la Virgen es suficiente para superar cualquier prueba o tentación.

Aquí también uno podría decirse a sí mismo: «Vamos, supera la tentación. Hazlo por amor a Nuestra Señora» y entonces sentiría la misma fuerza.

En  este mismo sentido San Bernardo decía : «Si los vientos de la tentación se levantan, si te topas con  las rocas de la tribulación, mira la estrella, invoca a María (respice stellam, voca Mariam)».

Con la fuerza que fluye del amor a Jesucristo y del amor a la Virgen, deseo que superes toda tentación, te bendigo y te recuerdo ante el Señor.

Padre Angelo

Traducido por Riccardo Mugnaini