Queridísimos visitadores,
el evangelista San Mateo remarca que en el momento de la muerte de Jesús “la tierra tembló” (27, 51) y que en el momento de su resurrección “hubo un gran terremoto” (28, 2).
El significado espiritual de ello es que tanto la muerte como la resurrección del Señor tienen una eficacia tan grande, que son capaces de producir un “terremoto en las almas”.
Ojalá que también este año la Pascua del Señor ocasione muchos: el terremoto que causa la muerte del hombre viejo y el terremoto, que reviste de Cristo “al hombre nuevo”.
Acompaño estos augurios con la Santa Misa, con la oración y con la bendición pascual tan rica de gracias.
Padre Angelo

Junto a los deseos del Padre Angelo, se unen el webmaster Pasquale y el equipo de nuestros preciadísimos colaboradores.

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