Pregunta

Querido Padre,
conversando con un amigo acerca de la infalibilidad del papa, llegamos a un punto en el que yo no sabía cómo responder, puesto que no he estudiado teología. Por eso le expongo este asunto: “Es cierto lo que dice el concilio de Letrán de 1215 “hay una única iglesia fuera de la que nadie puede salvarse”; Clemente VII a los armenios “quien no obedece al papa no podrá salvarse en el último día” y terminamos con el concilio ecuménico de Florencia aprobado por Eugenio VI “nadie por más obras de misericordia que cumpla, aunque esparza su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permanece en el seno y en la unidad del seno de Cristo”.
Ahora bien, gracias al Cielo, la Iglesia cambió de opinión, y me pregunto, entonces el Espíritu Santo se puede equivocar, no es infalible… tú dijiste que aun los papas inicuos están inspirados por la verdad en materia de fe; sin embargo estas verdades pasadas han sido éticamente modificadas con textos bellísimos.  
Entonces o el Espíritu Santo se equivoca… o bien no se puede decir que hay una Verdad Absoluta, sino más bien que hay hombres de la Iglesia que tratan de acercarse e interpretar la voluntad de Dios… o bien no obstante estos papas hayan sido inspirados por la verdad, habrían decidido externar en los documentos una falsa verdad…
Indudablemente hay contradicciones”.
Mientras aguardo su respuesta le envío mis saludos.
DM                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   



Respuesta del sacerdote

Querido DM,
1. tu interlocutor cree saber mucho, pero es muy superficial.
En efecto, todas las proposiciones que has citado son ciertas y no están en contradicción ni con lo que la Iglesia enseñó antaño, ni con lo que enseña hoy o enseñará en el porvenir.

2. Permanece cierto que para salvarse es necesario formar parte de la Iglesia.
En efecto para salvarse es necesario estar revestidos por la gracia de Cristo.
Nadie puede salvarse, es decir obtener el perdón de los pecados, sino por los méritos de la pasión de Cristo. Como tampoco puede quedar revestido por la gracia santificante como no sea porque Cristo se la otorga.

3. La Iglesia siempre enseñó que la comunicación de la gracia no está ligada a los sacramentos (gratia non alligatur sacramentis).
Dios la comunica también por fuera de los sacramentos. Y puesto que quiere que todos los hombres se salven, se la ofrece a todos.

4. Desde el momento en que cada persona recibe la gracia, ya forma parte de la Iglesia.
No formará parte del cuerpo de la Iglesia visible porque sigue siendo musulmán o budista.
Pero forma parte del alma de la Iglesia, es decir de lo que es propio de la Iglesia, de aquello que la une vitalmente a Cristo en el orden sobrenatural.

5. Formar parte del cuerpo de la Iglesia es importante.
Pero formar parte del cuerpo de la Iglesia y estar privados de la gracia no hace posible entrar en el paraíso.
Mientras que sí entra en el paraíso quien forma parte sólo del alma de la Iglesia, y no de su cuerpo.

6. Por lo tanto permanece siempre válida la afirmación “extra Ecclesia nulla salus” (fuera de la Chiesa no hay salvación).
Entendiendo por Iglesia lo que la Iglesia siempre ha afirmado: es decir por lo menos pertenecer al alma de la Iglesia.
Es así como también se la entendía en los siglos pasados.
Darle el significado exclusivo de pertenecer al cuerpo visible de la Iglesia, siempre fue considerada una equivocación.
El mismo Señor dijo: «En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: «Señor, ábrenos». Y él les responderá: «No sé de dónde son ustedes». Entonces comenzarán a decir: «Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas». Pero él les dirá: «No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!». Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera» (Lc 13, 25-28).

7. El que en buena fe no cree en Cristo, mientras cree en su propia religión y se comporta según el dictamen de una recta conciencia, puede recibir la gracia santificante.
La Iglesia siempre enseñó que Dios no niega la gracia a quien hace lo que debe hacerse
(facienti quod in se est, Deus non denegat gratiam).
¡Cuántos entre los no bautizados no están conscientes de poseer la gracia  santificante, y sin embargo la poseen! Esto es suficiente para obtener la salvación.

8. Reconozco que tu interlocutor tiene razón cuando dice que la Iglesia hoy tiene textos muy hermosos sobre la salvación de aquellos que no le pertenecen visiblemente.
Pero la sustancia es la misma. Podría decir que ha sido aclarada de forma más amplia.

9. La expresión “verdad falsa” es contradictoria en sus propios términos.
Pues o de falsedad se trata o de verdad.
Más correctamente habría podido hablar de falsas doctrinas.

10. Dile también que la Iglesia presta mucha atención a no contradecirse con cuanto ha enseñado en materia de fe y de moral. Porque es más consciente que tu interlocutor acerca de lo que fue verdad una sola vez, es verdad para siempre (quod semel verum, sempre verum), en especial si esta verdad ha sido confirmada, como prometió Cristo, también en el Cielo.

Te saludo, te recuerdo ante el Señor y te bendigo.
Padre Angelo

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