Querido padre Angelo,
Si todo sale bien creo que este año, después de tres años de formación seré elegido como acólito laico. Necesito algunos consejos suyos para hacer que el ministerio que me dispongo a desenvolver sea más provechoso.
En todos estos años he tenido altibajos, algunos días me he sentido muy cercano y otros en cambio me he sentido lejano y con aridez en relación a Dios. No encuentro respuesta de por qué con mi fragilidad, vicios y debilidades el Señor me llama a este servicio.
También cuando llevo la comunión, bajo las indicaciones del sacerdote a mi suegra que es paciente oncológica, me pregunto con qué dignidad toco con mis manos impuras el cuerpo de Jesús.
Mis manos no son manos de un sacerdote para bendecir sino las manos de un pecador. Gracias y le deseo un feliz domingo.
Respuesta del sacerdote
Queridisimo,
1. Me pides consejos para vivir bien el ministerio de acólito, que probablemente ya recibiste hace tiempo. Para información de los visitantes del sitio, quisiera recordar que el ministerio de acólito consiste en ser ministro extraordinario de la santa comunión de forma permanente.
Te doy entonces estos tres consejos:
2. Lo primero es vivir en gracia de Dios siempre, confesándote frecuentemente incluso si no has cometido pecado mortal, esto es el mínimo indispensable. Si el profeta Isaias decía a los que llevaban los vasos sagrados que debían purificarse (Is 52,11), aún más debe estarlo un acólito que no solo lleva un simple vaso sagrado sino el mismo cuerpo de Nuestro Señor, el Santo de Dios. No debe ser la pureza común sino una todavía más grande.
3. El segundo consejo: Lee cada día un punto del capítulo 4 del libro la Imitación de Cristo que trata de la Santa comunión.
El capítulo 4 es la última parte de este volumen, es un libro pequeño, dividido en 18 capítulos, cada capítulo a su vez dividido en varios puntos. Y bueno no te digo que leas un capítulo al día pero si un punto. Algunas veces sentirás la necesidad de detenerte en cualquier frase sin terminar la conclusión del párrafo, porque te parecerá suficiente lo que leíste, entonces te recogerás y amarás al Señor en el interior de tu corazón. A veces lograrás leer un punto en varios días. Estoy seguro de que agradecerás a Dios por haberte dado la posibilidad de conocer este auténtico tesoro.
4. El tercer consejo que te doy es el de rezar el rosario diariamente y pedirle a la Virgen María la gracia de poder llevar el cuerpo de Jesús como lo hizo ella cuando él era un niño, no podemos imaginar con cuánto amor lo habrá llevado. Aquello que nuestro corazón no logra darle a Jesús debemos pedirlo a nuestra madre.
Por eso cuando tengas que llevar la Santa comunión a los enfermos, por la calle ve recogido en oración, en unión con la Virgen María sin hablar con nadie. Podrás rezar el rosario en voz baja o recitar: “Bendito sea Dios, bendito sea su Santo nombre, bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre, etc” o cualquier otro himno.
Si estás con otras personas -si no pueden rezar contigo- pídeles al menos permanecer en silencio.
Te bendigo y deseo que sea un ministerio muy fructífero para ti y para los demás, oro por ti.
Padre Angelo
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