Querido Padre Angelo,
he apreciado mucho vuestro sitio, así pues yo también me he animado a exponer mis dudas acerca de la coronilla de la Divina Misericordia.
En primer lugar: cuando en la Coronilla se dice “ten misericordia de nosotros y del mundo entero” y “para la expiación de nuestros pecados y los del mundo entero” ese nosotros y nuestros ¿a quién tenemos que referirnos si estamos solos al rezarla? Es decir, si estoy solo orando, se debería decir “de mis pecados”, pero el texto no dice eso, así me nace la pregunta antes mencionada…
Luego en el credo apostólico: ¿qué quiere decir “concebido por el Espíritu Santo?”
¿Lo mismo se expresa con otras palabras en el credo niceno constantinopolitano cuando se dice: “y por obra del Espíritu Santo se encarnó en el seno de la Virgen María y se hizo hombre”?
En el credo apostólico: ¿qué significa “comunión de los santos?”
Por último: si decimos la coronilla aunque solo sea una vez en la vida, ¿es seguro que iremos al Paraíso? Es decir, en teoría, ¿alcanzaría con decir una coronilla una sola vez y ni siquiera haría falta confesarse? Por ejemplo, si la digo ahora que tengo 27 años y no fuera por lo tanto mi última ancla de salvación, pero muero a los 90 años y en el transcurso de la vida no hago obras de bien, no acudo a la iglesia, no frecuento los sacramentos, ¿iré igualmente al paraíso?
Por supuesto que es mi intención participar de la Misa, aplicarme para progresar en el amor, mejorarme a mí mismo, cumplir con las obras de caridad, pero tendría esta duda.
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Respuesta del sacerdote
Muy querido,
1. contestando a tu primera pregunta sobre el por qué se dice ten piedad de nosotros y del mundo entero, antes que ten piedad de mis pecados, hay que recordar las enseñanzas del Señor que en el sermón de la montaña dijo: Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo,… (Mt 6, 9).
San Cipriano y Santo Tomás subrayan el significado de ese adjetivo nuestro, porque el Señor quiere que recemos con un corazón lleno de caridad y amor hacia todos.
El signo más hermoso que nuestro corazón está lleno de caridad se manifiesta por el hecho de que todo lo que pedimos a Dios para nosotros mismos, simultáneamente lo pedimos para todos, también para nuestros enemigos.
2. Segunda pregunta: fue concebido por obra del Espíritu Santo, quiere decir que fue concebido sin la intervención de un hombre. Si hubiese sido concebido con el aporte de un hombre, habría sido tan solo un hombre como todos, y nada más.
En cambio, aun siendo Dios, quiso asumir nuestra naturaleza humana. Esa naturaleza humana tuvo origen en el seno virginal de María, quien fue fecunda más allá de todo tipo de ley natural, de forma milagrosa, por la acción del Espíritu Santo.
A la Virgen que había preguntado, cómo habría sido posible esto, el ángel respondió: “Para Dios nada es imposible” (Mt 6, 9).
Con la encarnación Dios se quedó siendo lo que era, es decir Dios, y asumió lo que no era, es decir un alma y un cuerpo como nosotros.
3. Como tercera pregunta pides qué significa comunión de los santos.
Esencialmente cuatro cosas:
Primeramente la comunión es la comunión entre todos los que participan de la vida del Santo, es decir de Dios.
En segundo lugar por comunión de los santos se entiende la comunión en las cosas santas, que son comunes a todos los creyentes en Cristo: la fe, los sacramentos, en especial la eucaristía, los carismas y otros dones espirituales. La base de esta comunión es la caridad que impulsa a poner todo en común (Hech 2, 42).
En tercer lugar se entiende la comunión entre los varios miembros de Cristo que constituyen un solo cuerpo, su cuerpo místico.
Es una comunión que se realiza con todos los que viven en gracia y que pertenecen a la Iglesia que peregrina en la Tierra, a la Iglesia que vive en estado de purificación (Purgatorio), y en fin comunión con la Iglesia del Cielo, con quienes gozan de la gloria de Dios e interceden por nosotros.
Todos juntos formamos una sola familia, la Iglesia.
En cuarto lugar, por comunión de los santos entendemos la comunión de los méritos de cada uno. Santo Tomás de Aquino dice que “La virtud del Espíritu Santo, que por la unión de la caridad, comunica entre sí los bienes de los miembros de Cristo” (Suma teológica, III, 82, 6, ad 3).
“Como en los cuerpos naturales la acción de un miembro cede en bien de todo el cuerpo, así también en el cuerpo espiritual, esto es: en la Iglesia. Y, puesto que todos los fieles son un cuerpo, el bien de uno se comunica a otro: Cada uno de los miembros es miembro del otro (1 Rm 12, 5)… Y esto es lo que (se profesa) cuando se dice: la comunión de los santos”, (Exposición del Credo, art 10) .
De modo que los bienes y méritos de Cristo, se convierten en bienes y méritos de todos y cada uno.
Los bienes y méritos de los santos, tanto de los que se encuentran en la iglesia del Cielo, como de los que están en el purgatorio y los peregrinos en la tierra, se vuelven bienes y méritos para cualquier otro que viva en gracia de Dios.
De tal manera que los bienes y méritos de cada uno de nosotros, como en una nueva multiplicación de los panes obrada por el Espíritu Santo, quedan eternamente a disposición de todos.
Es así como se construye en el mundo presente esa unidad entre los hombres que tendrá actuación plena cuando todos, por obra del Espíritu Santo, seamos en Cristo Jesús una sola cosa, para gloria de Dios Padre.
4. Por último te interrogas si diciendo una sola vez la coronilla de la divina misericordia, podemos estar matemáticamente seguros de que iremos al paraíso.
Evidentemente no, porque es necesario vivir en gracia. Jesús dijo: “No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo” (Mt 7, 21).
Por lo tanto, hace falta distinguir: si existe el deseo de ser amigos del Señor (y los amigos se sienten contentos cuando cumplen uno la voluntad del otro) sí, el Señor no permitirá que al final seamos víctimas de nuestro adversario.
En cambio si se piensa decir la oración casi de forma mágica, sin que nos importe la amistad con el Señor, entonces la oración no garantiza nada, justamente según lo que el Señor dijo en Mt 7, 21.
Junto a los deseos de que transcurras una Santa Pascua, te bendigo y te recuerdo en la oración.
Padre Angelo

