Buenos días Padre Angelo, 

espero esté usted en óptimas condiciones de salud. 

Quiero hacerle una consulta sobre un tema que me interesa muchísimo. Se trata de un muchacho, no muy joven, que fue motivado a confesarse, es un chico educado en el Catolicismo, asistió a la iglesia y recibió los sacramentos hasta la edad universitaria. Conoció a una persona con la que convive, esta persona no asiste a Misa ni recibe los sacramentos y tiene unas ideas particulares en materia de fe. 

En una misa pascual a la que asistió este chico, por consejo mío, fue a confesarse con el confesor disponible en ese momento. Yo pensaba que a pesar de vivir en unión libre, él podría  recibir  consejos, tal vez un cálido llamado de atención, y al menos el perdón de los demás pecados cometidos, tal vez recibir algún tipo de motivación para asistir a misa al menos los domingos y, bueno, Dios después habría provisto. 

En cambio, después de 30 segundos ya estaba junto a mi porque apenas el confesor supo de la unión libre le dijo que era inútil confesarse porque no le podía dar la absolución. Yo me sentí muy mal, y él peor. 

Ahora, no sé, tal vez tenía que ser así, pero pienso que gastar al menos un minuto para hacerle sentir el amor de Dios no hubiera sido tiempo perdido. 

La pregunta que quiero hacerle es esta: ¿Una persona que vive en unión libre puede confesarse y obtener al menos la absolución de los otros pecados, por ejemplo no asistir a la misa semanalmente; podría de todas maneras recibir algunos consejos y el consuelo de un sacerdote?

La relación de ellos ha avanzado, y ahora tienen incluso un hermoso niño, un don de Dios incluso si viven en unión libre, pero aparte de Pascua y Navidad este chico no asiste a la iglesia y, obviamente, tampoco se confiesa. 

Yo estoy un poco confundida y de verdad no sé qué decir al respecto, desafortunadamente tampoco hemos hablado más del tema, para él no fue muy agradable haber sido rechazado así de fácil. Pero tal vez soy yo quien se equivoca, quisiera saber su opinión y le pido una oración por él.  

lo saludo y le deseo todo lo mejor.

Respuesta del sacerdote

Queridísima,

Antes que nada me excuso por el retraso con que te respondo, solo hoy llegué a leer tu email. 

1. Lo siento mucho por cómo terminó la experiencia con la confesión de este chico, sin embargo comprendo el por qué aquel sacerdote pudo haber sido tan rápido, siendo una misa pascual seguramente había una fila de personas que querían confesarse para poder comulgar al menos en aquella oportunidad, si se hubiera detenido con él, tal vez los demás no lo hubieran logrado. Sin embargo, si yo hubiera estado en el lugar de aquel confesor, le hubiera dicho a este chico que, visto que vive en unión libre, en ese momento no podía darle la absolución y, también, que en aquel momento no tenía la posibilidad de tratar el tema en profundidad porque había otras personas esperando para confesarse para poder comulgar en la Pascua. Le hubiera dicho, sin embargo, que podía volver en otra oportunidad para hablar con más calma y, para concluir, le hubiera dado una bendición recomendándole de no comulgar. 

2. Preguntas si el sacerdote podría haber dado la absolución a los demás pecados graves, pues un sacerdote no puede hacer eso, porque aquí no sucede como en los tribunales civiles donde la persona puede ser absuelta por parte de varios crímenes, aquí se trata de restablecer la comunión con Dios mediante la gracia, esta comunión no se restablece mientras exista la voluntad de permanecer en una situación que Él ha prohibido y que a Él le desagrada. 

La unión libre, que consiste en tener relaciones sexuales por fuera del matrimonio, entra en la categoría de fornicación y hace que la persona se halle en estado de pecado grave. Sin la reconciliación con Dios por motivo de un pecado grave se permanece en estado de pecado con todos los demás pecados. 

3. Es cierto que el Señor ve el arrepentimiento por los otros pecados cometidos, de hecho, teológicamente hablando, tal arrepentimiento lo suscita el mismo Dios y el hecho que uno le corresponda es de su total agrado. Esta es la doctrina de la iglesia expresada de forma solemne en el Concilio de Trento: “La contrición llamada «imperfecta» (o «atrición») es también un don de Dios, un impulso del Espíritu Santo. Nace de la consideración de la fealdad del pecado o del temor de la condenación eterna y de las demás penas con que es amenazado el pecador. Tal conmoción de la conciencia puede ser el comienzo de una evolución interior que culmina, bajo la acción de la gracia, en la absolución sacramental. Sin embargo, por sí misma la contrición imperfecta no alcanza el perdón de los pecados graves, pero dispone a obtenerlo en el sacramento de la Penitencia.” (DS 1678).

4. Volviendo al tema del comportamiento del sacerdote confesor, debo decir que un gesto más bondadoso no hubiera dado la impresión de rechazo, rechazar es como cerrar la puerta, la invitación a volver en otra ocasión habría mantenido la puerta abierta. 

Sin embargo, repito, no quiero juzgar al sacerdote porque sé lo que se siente cuando hay una fila de personas que espera para confesarse y el tiempo es poco. Es una carrera contra el tiempo para poder escuchar la confesión del mayor número posible de personas. Es un momento de gran tensión interior.

5. La relación de ellos como me dices siguió adelante y nació un hermoso niño, espero que con ocasión del Bautismo este joven tenga la oportunidad de hablar con más calma con un sacerdote y se sienta motivado a regularizar su situación actual con el sacramento del matrimonio. 

Con mucho gusto tendré presente en la oración a este joven, su compañera sentimental y, sobre todo, al niño. Los bendigo a todos. 

A ti te devuelvo los cordiales deseos de cosas buenas y los acompaño con una oración al Señor por ti. 

Bendiciones, 

Padre Angelo

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