Pregunta
Querido Padre,
me llamo Antonio.
Yo no soy un cristiano “tradicional” ( si así puede decirse). He ido al catecismo de niño más como un juego, que por fe, para estar junto a los demás (se bien que es feo decirlo, pero esa es la verdad). Mi familia es católica por “cultura” osaría definirla así, no porque sea practicante. Actualmente tengo 22 años, soy un estudiante universitario y me he acercado al mundo religioso por mi propia cuenta a los 17 años (repito no sin problemas). Pienso que una persona, en especial si es adolescente, un par de preguntas acerca del sentido de la vida antes o después se las plantea.
Ahora bien, después de algunos “estudios” míos, que por otro lado tengo intención de profundizar junto a mi profesor de religión (que es un sacerdote) en el examen de Teología, he descubierto algunas incongruencias en el AT griego en relación al original hebreo.
Encontrándome con algunos hebreos italianos (muy disponibles a dialogar) me he enterado que los términos “malach” a su vez traducidos “Anghelos”, “ha satan” (nombre común) traducido Satanás (nombre propio) no quieren decir ángel persona y satanás nombre propio. Ambos pueden interpretarse como acciones divinas, mensajeros humanos, pero nunca entidades espirituales independientes.
Job no fue tentado por satanás (entidad) y el Lucifer de Isaías no era otro que el Rey de Babilonia Nimrod que se había jactado antes de caer en el abismo (entendido como fracaso).
Satanás persona, y los ángeles personificados existirían solamente en el NT (griego). No veo amenazas a mi “fe” ya que la Biblia es un libro delicado cosa que es bien conocida por la jerarquía eclesiástica, le pido si puede aclararme estos puntos puesto que Usted es un teólogo.
Le envío respetuosos saludos.
Respuesta del sacerdote
Querido Antonio,
1. antes que nada hay que hacer una premisa: la divina revelación es progresiva, por eso no se puede leer el Antiguo Testamento como algo a parte respecto al Nuevo Testamento, porque todo en el Antiguo está orientado en vistas del Nuevo (y este importantísimo elemento falta en la interpretación de los hebreos), te propongo antes que nada lo que la Biblia de Jerusalén dice con respecto a satanás y que aparece en el libro de Job.
2. “El término satanás no es todavía un nombre propio, se convierte en tal recién en 1 Cr 21, 1”. Así en el primer libro de las Crónicas (que también poseen los hebreos) se lee: Satán se alzó contra Israel e instigó a David a hacer un censo de Israel.”
Es en este pasaje que se lo presenta como un ser personal y nocivo.
3. Según la etimología hebrea, satanás significa “el adversario” (cf. 2 Sam 19, 23; 1Re 5, 18;11, 14.23.25) o también “el acusador” (Sal 109, 6); aquí (en Job) su rol es más bien el de un espía.
Se trata de un personaje equívoco, diferente de los hijos de Dios, escéptico en relación al ser humano, siempre predispuesto a encontrar sus fallas, capaz de desencadenar sobre él todo tipo de mal y hasta empujarlo al mal (cf. también 1 Cr 21, 1).
Aun si no es deliberadamente hostil a Dios, pone en duda el éxito de su obra en la creación del hombre. Más allá del satán cínico, de fría y malévola ironía, se perfila la imagen de un ser pesimista, que se desquita con el hombre porque tiene motivos para ser envidioso. El texto sin embargo no profundiza los motivos de su actitud. Por todos estos aspectos, se puede comparar con otras representaciones del espíritu del mal, en particular con la serpiente de Gn 3, con la que en definitiva acabará con identificarse (cf. Sab 2, 24; Ap 12, 9; 20, 2) para encarnar la potencia diabólica (cf Lc 10, 18).
4. Con el Nuevo Testamento las cosas se aclaran todavía más.
A propósito de la tentación de satanás contra Jesús, y precisamente cuando le dice: «Te daré todo este poder y esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero». (Lc 4, 6) la Biblia de Jerusalén dice: “satanás, introduciendo en el mundo el pecado y la muerte, por consiguiente (Sab 2, 24; Rm 5, 12), convirtió al hombre esclavo de su tiranía (Mt 8, 29; Gal 4, 3; Col 2, 8); él extendió sobre el mundo, del que es el «príncipe» (Jn 12, 31), un dominio que Jesús vino a suprimir con la «redención» (Mt 20,28; Rom 3,24; 6,15; Col 1,13-14”.
5. En relación a las palabras de Jesús contra los jefes del pueblo: “Ustedes tienen por padre al demonio y quieren cumplir los deseos de su padre. Desde el comienzo él fue homicida y no tiene nada que ver con la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, habla conforme a lo que es, porque es mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8, 44) de nuevo la Biblia de Jerusalén comenta:
“Padre de la mentira o «padre del mentiroso»: la mentira, lo contrario de la palabra (Jn 1,1) y de la verdad (8,31), está ligada a la nada y al mal (cf. Rm 1,25; 2Ts 2,9-12; etc.). Los judíos, que rechazan la verdad de Jesús (v 40; cf. 1 Pd 2,22), están sometidos al jefe de todos los enemigos de la verdad ( cf. 12, 31;13,2; l Jn 2,14)”.
6. A propósito de Lucifer y de su identificación con el Rey de Babilonia, (que es verdad), el texto sagrado dice: “¡Cómo has caído del cielo, Lucero, hijo de la aurora! ¡Cómo has sido precipitado por tierra, tú que subyugabas a las naciones!” (Is 14,12) la Biblia de Jerusalén escribe: “Los Padres vieron en la caída del lucero matutino (Lucifer) la caída del príncipe de los demonios”.
El texto de Is 14, 12 fue asociado a las palabras de Jesús:«Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo»(Lc 10,18).
7. A Lucifer también fueron aplicadas otras palabras de Ezequiel al rey de Tiro:
«La palabra del Señor me llegó en estos términos:
Hijo de hombre, entona una lamentación sobre el rey de Tiro, Tú le dirás: Así habla el Señor: Eras un modelo de perfección, lleno de sabiduría y de acabada hermosura. Estabas en Edén, el Jardín de Dios, recubierto de piedras preciosas de todas las especies: sardo, malaquita y diamante, crisólito, ónix y jaspe, zafiro, topacio y esmeralda. Llevabas adornos labrados en oro y encajes preparados para ti el día en que fuiste creado.
Yo había hecho de ti un querubín protector, con sus alas desplegadas; estabas en la montaña santa de Dios y te paseabas entre piedras de fuego»(Ez 28,11-14).
La Biblia de Jerusalén comenta: “El rey de Tiro era por entonces Et-Baal II. Pero el poema se dirige menos a un personaje histórico que a una personificación del poder de la ciudad.
Una adaptación espontánea, hizo que la tradición cristiana a menudo, aplicara ese pasaje a la caída de Lucifer (cf. Ez 28,2; Is 14,13)”.
8. En fin el Catecismo de la Iglesia Católica:
“Detrás de la decisión desobediente de nuestros progenitores hay una voz seductora, que se opone a Dios (Gn 3, 15), la cual, por envidia, los hace caer en la muerte (Sab 2, 24). La Escritura y la Tradición de la Iglesia ven en este ser a un ángel caído, llamado Satanás o diablo (Jn 8, 44; Ap 12, 9).
La Iglesia enseña que al comienzo era un ángel bueno, creado por Dios. «El diablo en efecto y los demás demonios fueron creados por Dios naturalmente buenos, pero por sí mismos se transformaron en malvados» (Concilio Lateranense IV (1215), DS 800)” (CCC 301).
9. Concluyendo: todo correcto como comienzo de la exégesis, pero luego para un cristiano hay que tener presentes otros criterios, sobre todo el Nuevo Testamento y también el pensamiento de los Santos Padres a través de quienes el Espíritu Santo ha ayudado a comprender siempre más profundamente la verdad que nos ha revelado Jesús.
Te recuerdo al Señor y te bendigo.
Padre Angelo
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