Buenas noches Padre Angelo,
Me ha surgido una pregunta ¿cómo puede existir Dios si está fuera del tiempo? Uno podría llegar a pensar que todo lo que existe, existe sólo en la medida en que está en el tiempo.
¿Podría por favor ayudarme a dar respuestas racionales a esta pregunta? Si ya ha respondido a esta pregunta, ¿podría adjuntar las respuestas ya que no pude encontrarlas?
Le prometo una oración y le doy las gracias.
Pablo
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Respuesta del sacerdote
Querido Paolo,
1. Como estamos en el tiempo, nos vemos llevados a pensar que todo lo que existe debe explicarse con criterios temporales.
En cambio, hay realidades que están fuera del tiempo, como los seres espirituales, Dios y las criaturas angelicales buenas o pervertidas.
Es una discusión similar a la de la materia. También estamos hechos de materia porque nuestro cuerpo es material.
Y como con nuestros ojos sólo vemos cosas materiales, llegamos a pensar que sólo existen realidades materiales.
Pero esto es un error.
2. No nos resulta difícil descubrir que no estamos hechos sólo de materia y que nuestras necesidades no son simplemente materiales.
De hecho, precisamente porque estamos dotados de razón, somos capaces de trascender la materia con nuestros pensamientos.
Incluso somos capaces de pensar en la existencia de realidades espirituales, como Dios, los ángeles y los demonios, independientemente de si existen o no.
Pero si somos capaces de pensar realidades espirituales, significa que nosotros también no somos sólo materia sino también espíritu.
3. El antiguo y gran filósofo Aristóteles dijo que agere sequitur esse, la acción sigue al ser.
Cada uno actúa según sus propias modalidades intrínsecas.
Este es un hecho incontrovertible. Los pájaros vuelan porque tienen alas. Así también nosotros podemos ver, oír, gustar, oler, tocar porque tenemos sentidos capaces de captar estas realidades.
De la misma manera, somos capaces de pensar en las realidades espirituales porque estamos dotados de inteligencia espiritual, que abstrae de la materia, procesa y da forma a la materia como desea. Algo que los seres puramente materiales no pueden hacer porque no hay nada en ellos que trascienda la materia.
4. El mismo argumento se aplica al tiempo, que según Aristóteles es la medida del movimiento según un antes y un después.
Es una medida.
Pero sólo los seres pensantes, seres que trascienden el tiempo, pueden medir.
Por eso Aristóteles también dijo que si no hubiera alma racional no habría tiempo. Habría movimiento, pero no habría medida del movimiento según un antes y un después.
5. Es a partir de aquí que comenzamos a comprender racionalmente el concepto de eterno.
Aristóteles entendió esto bien y llegó a definir a Dios como el motor inmóvil.
Dios es aquel que se mueve sin pasar de la potencia al acto, sin pasar de un instante a otro.
Dios es quien riega la existencia de todas sus criaturas momento a momento.
Si no fuera así, volverían a caer en la nada de la que fueron extraídos.
Dios es, pues, el motor de todas las criaturas, pero al moverlas no se mueve a sí mismo.
Si pudiera pasar de un instante a otro estaría en potencia con respecto al instante siguiente. En cuyo caso le faltaría algo y no sería Dios.
6. Para nosotros que vivimos en el tiempo es difícil, más aún, imposible, pensar cómo se puede existir sin estar en el tiempo, sin pasar de un instante a otro.
Sin embargo, podemos entender que lo eterno existe.
Y aunque no seamos capaces de definir lo que es, sí podemos decir con precisión lo que no es.
7. Por eso, en una lengua griega que nos parece un poco ostro gótica pero que es perfectamente correcta, se dice que la teología es más apofática que catafática, es decir que describe a Dios más por lo que no es que por lo que es.
Sólo la revelación cristiana puede decirnos más sobre la naturaleza intrínseca de Dios y sus obras porque Dios se reveló a sí mismo.
8. Esta es la respuesta racional.
En él he citado cuatro veces a Aristóteles, filósofo griego y pagano que vivió en el siglo III a.C.
Aristóteles es uno de los más grandes filósofos, probablemente el más grande. Tanto es así que en tiempos de Santo Tomás se hablaba de él como el Filósofo. Es el filósofo por antonomasia.
De aquí vemos cuán importante es la filosofía para permitirnos hacer teología, es decir, entender lo que creemos por revelación divina y no encontrar en ello nada que sea irracional o contradictorio en sí mismo.
Te bendigo, te deseo todo lo mejor y te agradezco por orar por mí.
Con mucho gusto te lo correspondo.
Padre Angelo
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