En ese bendito día del 22 de diciembre del 2016, el papa Honorio III aprobó la Orden de Santo Domingo con el nombre de Orden de Predicadores

Desde los comienzos  fue instituida para este día una fiesta en honor de María, para agradecer por su intercesión e invocar su patrocinio para la Orden dominica. Después de la reciente reforma litúrgica, esta fiesta fue desplazada al 8 de mayo.

Pedimos que nuestros visitadores tengan a bien orar por los dominicos según las oraciones inspiradas por el cielo a un monje y luego aprobadas por el Papa  e introducidas en el misal.

No hace falta que se digan en Misa. Se pueden decir también leyéndolas directamente en el video.

Gracias por vuestra gran generosidad.

Las aconsejamos a partir de hoy hasta el día de la Epifanía.

Seguidamente el relato de estas oraciones:

“Hubo en Toscana un monje cisterciense de San Galgano, cerca de Siena, un hombre de gran simplicidad, por cuya fama de santidad a menudo era convocado por la curia romana.
El Señor le había revelado muchas cosas y a menudo se le había aparecido.

Aconteció que dos de nuestros frailes llegaron a su monasterio y le pidieron que orara para toda la Orden de Predicadores. Esa noche mientras oraba, después del matutino, no sabiendo, en su simpleza, cuales eran las mejores palabras con las que debía orar por los frailes, le pareció ver al Señor que le decía: “Fray Santiago, toma estas oraciones y con ellas reza por los Frailes Predicadores”.

ORACIÓN. Ilumina, Señor, con el don del Espíritu Santo el corazón de tus siervos y dales un hablar encendido; y a los que predican tu palabra dales crecer en la virtud. Por Cristo nuestro Señor.

SECRETA (al ofertorio). Concede, Señor a tus siervos una palabra llena de gracia y santificando los dones que te ofrecemos, visita sus corazones dándoles la salvación. Por Cristo nuestro Señor.

POSTCOMMUNIO (después de la Comunión). Conserva Señor a tus siervos, que ahora se alimentaron con el cuerpo y la sangre de tu Unigénito; y concede gracias abundantes a los que anuncian tu palabra. Por Cristo nuestro Señor.

Estas oraciones fueron aprobadas por el Papa, quien concedió que fueran incluidas en el Misal” (Geraldo de Frachet, Vitae fratrum, 42).

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