Queridísimo Padre Angelo,
¡espero que se encuentre bien!
Quería preguntarle si además de los fundamentales e irremplazables misterios “canónicos” del S. Rosario, es lícito añadir en el meditar/contemplar “otros misterios” (episodios, exhortaciones, profecías, parábolas, etc.) extraídos del Antiguo y Nuevo Testamento, ya sea estando solos o en familia.
Recordándole siempre en la oración. le agradezco y saludo con cariño.
Leon Battista
Risposta del sacerdote
Caro Leon Battista,
1. si quieres decir el Rosario y obtener también ese precioso fruto que son las indulgencias debes hacerlo mediante los misterios indicados.
En esos mismos misterios claro que puedes meditar y contemplar cualquier otro evento o palabra de la Sagrada Escritura.
De hecho la oración del Rosario es muy amplia.
2. Si en cambio no mencionas los misterios, claramente haces algo hermoso…
Pero al no tratarse exactamente del Rosario verdadero, tal como lo enseñó la Iglesia, no ganas las indulgencias.
3. No hay que ver en esto un simple legalismo en lo que estoy diciendo, sino un aspecto maternal de la Iglesia en relación con sus hijos: desea que guardemos en la memoria los principales eventos de la vida de Jesús para que más fácilmente los podamos meditar y luego poner en práctica.
4. Repito: si no mencionas los misterios haces algo hermoso.
Es más, si esta meditación se prolonga por alrededor de media hora, puedes igualmente obtener la indulgencia.
En sentido propio no se trata del Rosario, aunque se le parezca enormemente.
5. En una ocasión pude participar de la oración del Rosario cuando falleció alguien que conocía.
Escuché al sacerdote que no mencionó los consabidos misterios, sino que él mismo los inventó.
En lugar del misterio hablaba de la amistad, del trabajo, de la solidaridad…
Todo muy hermoso. Pero no se trataba del Rosario.
Es así que muchas personas que poco acuden a la Iglesia y tal vez solo lo hacen en ocasión del Rosario por un difunto, mientras podrían recordar los eventos de la vida de Jesús, ni siquiera los oyen mencionar.
No se ayuda así a los fieles. No es pastoral.
6. Rezando el Rosario en la forma clásica es más fácil cumplir también las tres acciones que acompañan nuestra meditación de los misterios: la reconstrucción del evento, dar gracias al Señor por lo que ha cumplido con ese evento, pedir gracias en virtud de los méritos que nos alcanzó Jesús a través del mismo.
7. Volviendo a ti: menciona los misterios clásicos. Luego lee las lecturas de las Sagradas Escrituras. En la contemplación que se sigue, verás que podrás relacionar lo que has leído con los hechos de la vida de Jesús recordados al comienzo de cada decena. Y así descubrirás nuevos tesoros.
Te bendigo, te deseo todo bien y te recuerdo en la oración.
Padre Angelo
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