Querido Padre Angelo,
desearía algunas aclaraciones sobre el versículo del Evangelio según Mateo: «No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos».
¿Qué podemos deducir de esta afirmación, que hasta parece discriminatoria?
¿A qué se refería Jesús? ¿Qué nos puede decir hoy?
Gracias por la aclaración. Le pido que me recuerde en la oración,
cordialmente,
Elisabetta
Respuesta del sacerdote
Querida Elisabetta,
1. Las palabras que has citado se encuentran en el Evangelio de Mateo: «No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos» (Mt 7, 6).
La Biblia de Jerusalén hace este comentario: “No se debe proponer una doctrina preciosa y santa a gente incapaz de acogerla y que pudiera abusar de ella. El texto no especifica de qué gente se trata: ¿judíos hostiles? ¿Paganos?”.
2. Justamente el biblista Marco Sales une estos versículos a los anteriores en relación con la corrección fraterna “¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mt 7, 3-5).
Comenta Marco Sales: “También en la corrección, que puede tal vez ser necesaria, hace falta prudencia, de manera que no sucedan males peores y no se expongan las cosas santas, es decir las verdades evangélicas, los sacramentos, etc. a la profanación.
En efecto, existen hombres que son incapaces de apreciar el valor de estas cosas, y proponérselas sin discernimiento sería como tirar perlas a perros y cerdos.
Estos animales toman a las perlas como comestibles, y desilusionados porque no lo son, las pisotean y luego se abalanzan sobre quienes se las echaron”.
3. Santo Tomás comenta de este modo: “Con los perros, que desgarran con los dientes, se representa a los herejes; con los cerdos, que pisotean con los pies, a los inmundos.
Por lo tanto, dar cosas santas a los perros significa entregar cosas santas a los herejes.
Así también, si se dice algo de tipo espiritual y es despreciado, es dado a los cerdos”.
4. Santo Tomás propone otra interpretación: “Por cosas santas se entienden los sacramentos de la Iglesia, y por perlas los misterios de la verdad”.
Esta fue la interpretación tradicional de la Iglesia.
El perro, según el Antiguo Testamento, era considerado un animal inmundo y por eso no podía ser ofrecido a Dios en sacrificio.
Los hebreos consideraban perros, es decir inmundos, a los paganos. El que entraba en contacto con él, debía purificarse.
5. Además no hay que presentar los misterios cristianos a quien no los entiende, es decir a quien no comprende las cosas de Dios (1 Cor 2,14), para que no las desprecie.
6. Es el riesgo que hoy en día se corre hablando por televisión o escribiendo en las redes sociales.
Muchos no entienden que el sentido de todo, en especial de los mandamientos de Dios, es la santidad.
Y menos aún saben qué es la santidad.
Toman por privación lo que en realidad es plenitud de vida.
7. Por lo tanto es necesario ser muy prudentes para que las cosas santas no sean ridiculizadas o malentendidas por parte de los que se encuentran espiritualmente ciegos e interiormente muertos.
Te bendigo, te deseo todo bien y con mucho gusto te recuerdo en la oración.
Padre Angelo
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