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Cuestión

Querido Padre Ángelo,

hago una breve pregunta solicitando la cortesía de despejar una duda mía. En el Evangelio de Juan leemos: «En verdad, Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras”. De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios.». Al leer esta profecía casi parece que Pedro murió de viejo, apoyado y cuidado por alguien. Pero San Pedro murió martirizado. ¿En qué me estoy equivocando?

Muchas gracias

Que el Señor te recompense.

Esteban


Respuesta del sacerdote

Querido Esteban,

te respondo con las palabras de Santo Tomás en su Comentario al Evangelio de Juan.

1. «En el pasaje anterior el Señor confió a Pedro el oficio pastoral; aquí le predice el martirio. Y bien a propósito, pues al buen pastor le corresponde dar la vida por sus ovejas. Ahora bien, a Pedro no se le permitió dar su vida por Cristo cuando era joven; pero cuando fue viejo se le permitió darla por el rebaño. Y esto se lo predice Jesús. En esa predicción se especifican tres cosas:

Primero, el Señor le recuerda su conducta en su vida pasada; En segundo lugar, le predice la perfección de su vida en el futuro: » extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará, etc.»; En tercer lugar, el evangelista explica las palabras del Señor: «Esto le dijo para indicarle con qué muerte debía glorificar a Dios «.

2. La conducta anterior de Pedro no estuvo exenta de faltas, ya que en su juventud fue demasiado presuntuoso y pagado de sí mismo. Y esto es propio de los jóvenes, como dice Aristóteles en la Retórica. He aquí las irónicas palabras de Qoelet (11, 9): «Disfruta, oh joven, de tu adolescencia, y que tu corazón se regocije en los días de tu juventud; sigue los caminos de tu corazón…». Y por eso el Señor, insinuando esto, le dice: » Te aseguro que cuando eras joven tú mismo te ceñiste e ibas a donde querías «. Y dice: «te ceñiste», como si dijera que te abstuviste de ciertas cosas ilícitas y superfluas a tu voluntad, sin soportar que otros te las prohibieran; y por eso, incluso en las buenas obras, siempre estarás en peligro. Pero no se te concedió sufrir por mí cuando eras joven, sino que sufrirás cuando seas viejo, porque entonces «extenderás tus manos y otro te atará». Maravillosa predicción, que especifica tanto el tiempo como el martirio. Porque desde el momento en que se predijo hasta la muerte de Pedro pasaron unos treinta y siete años. Por lo tanto, es evidente que entonces era muy viejo.

3. Según el Crisóstomo, al decir «cuando seas viejo…», el Señor no juzga a la manera humana, sino a la divina; pues en los esfuerzos humanos los jóvenes son útiles, mientras que los viejos son inútiles. Pero en las cosas de Dios la virtud no disminuye con la edad; de hecho, a veces aumenta. Véase Sal 91,11: «En mi vejez seré vigoroso y floreciente»; y en Dt 33,25 leemos: «Como los días de tu juventud así será tu vejez». Pero esto es cierto para aquellos que en su juventud practican el bien, como dice Cicerón. Pero los que en su juventud se entregan a la inercia valen poco o nada en su vejez.

4. Según Orígenes, las palabras del Evangelio (Mt 25,19) son válidas en este sentido: «Después de mucho tiempo, el maestro regresó»; pues rara vez ocurre que los buenos prelados y doctores de la Iglesia vivan poco tiempo. Y trae el ejemplo de Pablo, que, como leemos en Hechos 7:9, era un adolescente [en el martirio de Esteban], pero al escribir a Filemón (v. 9) afirma ser viejo. Y la razón es que, como hay pocos aptos para la tarea, el Señor mantiene a esos pocos con vida durante mucho tiempo.

5. A continuación, indica el modo de martirio: » extenderás tus brazos…». Pedro no fue crucificado con clavos, sino con cuerdas, para que pudiera vivir más tiempo en la cruz. Por eso Cristo habla de un cinturón.

6. Pero en el martirio de los santos hay que considerar tres cosas.

Primero, el movimiento natural del afecto: Pues entre el alma y el cuerpo el amor es tan natural que el alma nunca querría separarse del cuerpo y viceversa. Cf. 2 Cor 5,4: «No queremos ser despojados, sino revestidos…»; y en Mt 26,38 leemos: «Mi alma está triste hasta la muerte». Por eso aquí el Señor dice: «…y te llevará a donde no quieras», por instinto de la naturaleza. Lo cual es tan natural que ni siquiera la vejez podría eliminarlo en Pedro. Pero el deseo de la gracia lo disminuye, como se desprende de esos textos paulinos: «Deseo desprenderme del cuerpo para estar con Cristo» (Flp 1,23); «Estamos llenos de confianza y preferimos exiliarnos del cuerpo y habitar con el Señor» (2 Co 5,8).

7. En segundo lugar, hay que considerar las diferentes intenciones de los perseguidores y de los santos. De ahí la frase: «Te llevará donde no quieras».

8. En tercer lugar, hay que señalar que debemos estar dispuestos a sufrir el martirio, pero sin matarnos: «Extenderás tus manos y otro te ceñirá». Esto es evidente en el caso de Pedro, porque mientras el pueblo quería levantar un levantamiento contra Nerón para liberar a Pedro, él lo calmó. Véase 1 Pt 2,21: «También Cristo sufrió por nosotros, dejándonos un ejemplo».

9. Te respondo hoy, ya que es el día de tu nombre. Los Hechos de los Apóstoles nos presentan a San Esteban como un hombre lleno de gracia y del Espíritu Santo. No puedo pedirte un deseo mejor: ¡que seas siempre como él, lleno de gracia y del Espíritu Santo! 

Deseo que sigas con la gracia y la paz de la Navidad en tu corazón. 

Te encomiendo al Señor y te bendigo.

Padre Ángelo