Padre,
Me gustaría hacer una pregunta de la cual espero su oportuna respuesta.
Recuerdo que en la oración del Credo que me enseñaron se afirmaba perentoriamente “Creo en la resurrección de la carne” sin peros ni condiciones.
Esto también presuponía que se creyera en los ángeles que con trompetas señalaban el fin del mundo y en huestes de miles de millones de personas resucitadas que se presentaban ante el creador para el juicio final. Puesto que el Padre tendría que juzgar uno por uno, ¡el juicio probablemente se habría prolongado por mucho tiempo!
En la nueva oración, “Creo en la resurrección” fue sustituido por “Espero”, clara señal de que la propia Iglesia tiene fuertes dudas de que las cosas sucedan en el modo descrito anteriormente.
Si la Iglesia es la primera que tiene dudas, ¿cómo pretende que los fieles crean?
Lo saludo.
Respuesta del sacerdote
Queridísimo,
1. Sí, ciertamente, al fin del mundo se verificará la resurrección de la carne, es decir, la resurrección de los muertos.
Jesús lo dijo muy claramente: “se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio” (Jn 5, 28-29).
2. Habrá una señal que indicará ese momento: oirán su voz (Jn 5, 28).
San Pablo afirmará lo mismo en otros dos pasajes. Pero en lugar de hablar con voz dice: al sonido de la trompeta.
“En un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la trompeta final – porque esto sucederá- los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.” (1 Cor 15, 52).
“Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. (1 Tesalonicenses 4, 16).
3. Ahora bien, claramente el sonido de la trompeta es metafórico. Recuerda la costumbre de los judíos de convocar al pueblo para la asamblea religiosa tocando la trompeta, como leemos en el libro de los Números: “El Señor dijo a Moisés: Manda hacer dos trompetas de plata, forjadas a martillo. Ellas te servirán para convocar a la comunidad y para movilizar las divisiones. Cuando se hagan sonar las dos trompetas, toda la comunidad se reunirá delante de ti, a la entrada de la Carpa del Encuentro.” (Nm 10:1-3).
El biblista Marco Sales escribe: “Con el nombre de trompeta debemos entender alguna señal extraordinaria y muy manifiesta, que se llama voz de arcángel (1 Ts 4,16), trompeta de Dios, voz del hijo de Dios (Jn 5, 28)”.
4. Santo Tomás comenta: “Y tal trompeta es la voz de Cristo de la cual dice San Mateo (25, 6): Mas llegada la medianoche se oyó una voz que gritaba, etc. Y Juan 5, 28: oirán la voz del Hijo de Dios. O la misma presencia de Cristo patente al mundo, según lo que dice San Gregorio: la trompeta no designa otra cosa que la presencia de Cristo patente al mundo, y se le llama trompeta por su manifestación, porque a todos será manifiesta.” (Comentario a 1 Cor 15, 52).
5. Por eso la Iglesia siempre ha pedido creer en la resurrección de la carne, pero nunca ha pedido creer que dicha resurrección se produce mediante el sonido de una trompeta material. Como tú mismo admites, esto es sólo una suposición.
6. Luego escribes: “Puesto que el Padre tendría que juzgar uno por uno, ¡el juicio probablemente se habría prolongado por mucho tiempo!”.
¿Por qué “por mucho tiempo”?
Dios que “en un momento, en un abrir y cerrar de ojos” resucita a los muertos y los transforma (“los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados.” 1 Cor 15, 52), ¿no puede realizar el juicio universal en un instante?
Asimismo, en un instante ejecuta el juicio particular para todos aquellos que de una parte a otra de la tierra comparecen ante su tribunal al mismo tiempo.
7. Finalmente, tú concluyes: “con la nueva oración, “Creo en la resurrección” ha sido sustituido por “espero”, una clara señal de que la propia Iglesia tiene fuertes dudas de que las cosas sucedan en el modo descrito anteriormente.”.
No se trata de una nueva forma de oración sino de dos símbolos de fe. El primero es muy antiguo y por eso se llama símbolo apostólico. Ahí se habla de la resurrección de la carne; “El segundo es el Credo Niceno constantinopolitano del siglo IV, que es un poco más largo”.
No se trata de un replanteamiento de la Iglesia, porque los dos símbolos se usan alternadamente: en las misas de Cuaresma y de Pascua se utiliza el símbolo apostólico. En las demás Misas del año el Credo Niceno de Constantinopla.
El Credo de los Apóstoles se dice en la Coronilla de la Divina Misericordia.
Lo mismo se hacía en el pasado, cuando se enseñaban las oraciones a los niños, se les enseñaba a aprender de memoria el Credo de los Apóstoles (el que aprendiste tú), porque es más corto y por lo tanto más fácil de recordar.
Te deseo una continuación pacífica del tiempo Pascual, te bendigo y te recuerdo en la oración.
Padre Angelo

