Queridísimo Padre Angelo,
antes que nada gracias por todas las contestaciones que da a las más variadas preguntas, ya que también para mí son muy útiles.
Aclaro que no estoy de acuerdo con lo que se está llevando a cabo en mi diócesis.
Prácticamente en una única celebración, se administran juntamente los sacramentos de la primera comunión y confirmación.
Me pregunto: ¿no es que de este modo uno de los dos sacramentos queda en segundo plano?
Gracias
Michele


Respuesta del sacerdote

1. lamentablemente es una práctica que se está ampliando. Lo que tú dices es cierto: uno de los dos sacramentos queda en segundo plano.
Esto está a la vista de todos.

2. Además desde el punto de vista pedagógico es más fructífero ofrecer una preparación separada para los dos sacramentos. En relación a esto me agrada compartir el hermoso testimonio de Santa Teresa del Niño Jesús respecto a la preparación para su primera Comunión y sucesivamente a la Confirmación.

3. Sigue lo que escribió acerca de la primera Comunión: “La víspera del gran día recibí por segunda vez la absolución. La confesión general me dejó una gran paz en el alma, y Dios no permitió que viniera a turbarla ni la más ligera nube.
Por la tarde pedí perdón a toda la familia, que fue a verme, pero sólo pude hablar el lenguaje de las lágrimas, pues estaba demasiado emocionada”… (Historia de un alma, 108).

4. Luego sigue: “Finalmente llegó el más hermoso de los días. ¡Qué inefables recuerdos han dejado en mi alma hasta los más pequeños detalles de esta jornada de cielo…! (…) Pero no quiero entrar en detalles. Hay cosas que si se exponen al aire pierden su perfume, y hay sentimientos del alma que no pueden traducirse al lenguaje de la tierra sin que pierdan su sentido íntimo y celestial. (…).
Fue un beso de amor. Me sentía amada, y decía a mi vez: «Te amo y me entrego a ti para siempre».
No hubo preguntas, ni luchas, ni sacrificios. Desde hacía mucho tiempo, Jesús y la pobre Teresita se habían mirado y se habían comprendido… Aquel día no fue ya una mirada, sino una fusión. Ya no eran dos: Teresa había desaparecido como la gota de agua que se pierde en medio del océano. Sólo quedaba Jesús, él era el dueño, el rey” (Historia de un alma, 109).

5. Seguidamente recuerda lo ocurrido por la tarde, cuando los niños se reunieron nuevamente para pronunciar el acto de consagración a la Virgen.

6. Poco después de haber recibido la primera comunión hizo el retiro para la confirmación. “Me preparé con gran esmero para recibir la visita del Espíritu Santo. No entendía cómo no se cuidaba mucho la recepción de este sacramento de Amor. (…).
Al igual que los apóstoles, esperaba jubilosa la visita del Espíritu Santo… Me alegraba al pensar que pronto sería una cristiana perfecta, y, sobre todo, que iba a llevar eternamente marcada en la frente la cruz misteriosa que traza el obispo al administrar este sacramento…
Por fin, llegó el momento feliz. No sentí ningún viento impetuoso al descender el Espíritu Santo, sino más bien aquella brisa tenue cuyo susurro escuchó Elías en el monte Horeb… Aquel día recibí la fortaleza para sufrir, ya que pronto iba a comenzar el martirio de mi alma” (Historia de un alma, 114).

7. Es verdad que desde el punto de vista teológico la Confirmación debería administrarse antes que la Comunión.
En el bautismo de adultos se procede de este modo: primero se recibe el bautismo, luego la confirmación  y se hace la primera Comunión, todo en una única celebración.

8. En cambio para el bautismo de los niños la Iglesia Católica no considera oportuno dar la Santa Comunión pues este momento tan grande carecería de adecuada preparación; justamente por este mismo motivo, personalmente, preferiría que los dos sacramentos fueran concedidos de forma separada.

9. Sin embargo, por las voces que escucho, a muchos padres les viene bien así, porque de esta manera hacen todo con una fiesta sola.
Esto lo escuche decir yo mismo con mis propios oídos, a mamás muy activas en la comunidad cristiana.
También a muchos párrocos les parece bien porque así no deben redoblar los cursos de catecismo.
Pero para la utilidad espiritual de los chicos, me parece que sería más oportuno volver a la práctica anterior o por lo menos separar la celebración de los dos sacramentos.

Te bendigo, te deseo todo bien, y te recuerdo en la oración.
Padre Angelo

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