La paz esté con ustedes, buenos días Padre Angelo,
ocupándome de satisfacer mi interés por la Santísima Trinidad, pude estudiar un libro (de E. Radaelli si puedo mencionarlo), que trata del Hijo, el Logos encarnado como en la “Imago”, la imagen de Dios.
¿Me podría explicar qué quiere decir?
Y si no es mucho pedir, ¿qué importancia tiene esto en la fe de cada uno?
Muchas gracias.

Amerigo 

Respuesta del sacerdote

Querido Amerigo,
Jesucristo se nos presenta a menudo como imagen del Padre.
1. El comienzo de la carta a los Hebreos dice así: “Él es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser” (Hebr 1, 3).
Impronta. M. Sales comenta lo siguiente: “La impronta es la imagen esculpida. Así como la huella que deja un sigilo representa todos los detalles de la imagen que está labrada en el sigilo, así el Hijo de Dios, siendo la impronta sustancial del Padre, tiene en sí la misma naturaleza y las mismas perfecciones que el Padre, es la imagen perfecta y sustancial del Padre y tiene todo lo que el Padre tiene, hace lo mismo que hace el Padre, por lo que él mismo dijo de sí: «El que me ha visto, ha visto al Padre (Jn 14, 9).»

2. El gran texto que habla de Jesús como la imagen visible del Padre es la carta a los Colosenses de San Pablo.  “Él es la Imagen del Dios invisible” (Col 1, 15).
Sigue Marco Sales: “Jesús es imagen sustancial y perfectísima del Padre, porque además de compartir su misma naturaleza y ser perfectamente igual, procede de Él mediante la generación, la que de suyo confiere al generado la similitud del que genera.
El hombre también es imagen de Dios, ¡pero cuán lejos está y cuán imperfecta es!
Dios invisible es el Padre, a quien así se le llama puesto que no puede ser conocido en su esencia por las fuerzas naturales de ningún intelecto creado. Esta propiedad, sin embargo, es común a las tres personas divinas. Así Dios, que era invisible, se hizo visible en Jesucristo”.

3. El mismo concepto lo  expresa San Pablo en 2Cor 4, 4: “para los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les ha enceguecido el entendimiento, a fin de que no vean resplandecer el Evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios”.
San Pablo hace resaltar la grandeza del esplendor de Cristo, definiéndolo imagen de Dios.
Santo Tomás, al comentar esta afirmación de San Pablo, dice: “Para que una cosa sea perfectamente imagen de otra se requieren tres elementos, y estos tres elementos se encuentran perfectamente en Cristo.
El primero es la semejanza, el segundo el origen, el tercero la perfecta igualdad.
En efecto si entre la imagen y aquel de quien es imagen, no hubiera semejanza y una cosa no se originara de la otra y además no hubiera igualdad perfecta, que es la de la misma naturaleza, no existiría la noción perfecta de imagen.
De hecho la semejanza del rey en la moneda no se la llama perfecta imagen del rey, porque en este caso falta la igualdad según la misma naturaleza; en cambio la semejanza del rey en el hijo se dice imagen perfecta del rey porque se encuentran los tres elementos antes mencionados.
Por eso, puesto que estos tres elementos se hallan en Cristo Hijo de Dios, ya que es semejante al Padre, tiene origen en el Padre, y es igual al Padre, se dice que es máximamente y perfectamente imagen de Dios”:

4. El vigor de estas afirmaciones es evidente: Jesucristo es Dios.
Es el Dios invisible que se hizo visible a través de nuestra naturaleza humana.
Con el deseo que todos nosotros podamos ser cada vez más semejantes a Jesucristo y por lo tanto a Dios, te bendigo y recuerdo en la oración. 

Padre Angelo

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