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Pregunta

Estimado Padre Angelo,

Agradezco su disponibilidad con nosotros que le escribimos.

La pregunta que quería hacerle es: si un hombre comete decenas de pecados mortales (homicidio y otros) a lo largo de su vida, puede ser salvado? Y si puede ser salvado, podría también ir al paraíso? Incluso si no pudiera ser salvado, existe algún modo en el que pueda salvarse?

Respuesta del sacerdote

Estimadisimo,

1. La misericordia de Dios es más grande que todos los pecados. Cristo en la cruz los expió todos y de forma más que suficiente. Ahora nos queda solo una cosa por hacer: que esta expiación sea acogida por cada uno de los hombres, a través del arrepentimiento y la confesión sacramental. 

2. Escribe sobre esto el catecismo de la iglesia catolica: 

“No hay ninguna falta por grave que sea que la Iglesia no pueda perdonar. “No hay nadie, tan perverso y tan culpable que, si verdaderamente está arrepentido de sus pecados, no pueda contar con la esperanza cierta de perdón” (Catecismo Romano, 1, 11, 5). Cristo, que ha muerto por todos los hombres, quiere que, en su Iglesia, estén siempre abiertas las puertas del perdón a cualquiera que vuelva del pecado” (CIC 982).

3. A propósito de esta última afirmación del catecismo de la iglesia católica, nos traslada a las siguientes palabras del evangelio: “Entonces Pedro se le acercó y le dijo: «Señor, cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? Hasta siete veces?» Jesús le respondiò:  «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.»”(Mt 18,21-22).

No solo las puertas de los corazones deben estar siempre abiertas al perdón sino también las puertas de la iglesia, y en realidad lo están. 

4. El catecismo prosigue diciendo:“La catequesis se esforzará por avivar y nutrir en los fieles la fe en la grandeza incomparable del don que Cristo resucitado ha hecho a su Iglesia: la misión y el poder de perdonar verdaderamente los pecados, por medio del ministerio de los Apóstoles y de sus sucesores”  (CIC 983).

5. Para confirmar estas afirmaciones citamos tres grandes doctores de la iglesia. El primero es San Ambrosio  “El Señor quiere que sus discípulos tengan el más amplio poder, quiere que sus siervos hagan en su nombre lo mismo que èl hacía cuando estaba sobre la tierra” (De poenitentia, 1,34).

6. La segunda es de San Juan Crisóstomo: “los sacerdotes han recibido un poder que Dios no ha concedido ni a los ángeles ni a los arcángeles, aquello que los sacerdotes llevan a cabo en la tierra, Dios lo confirma allà arriba.  (De sacerdozio, 3,5). Por otra parte, Jesus les dijo: “«Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.»” (Mt 18,18).

7. La tercera es de San Agustín: “Si no existiese en la Iglesia, ninguna esperanza nos quedaría. Si no existiese en la Iglesia el perdón de los pecados, ninguna esperanza habría de vida y liberación eterna. Damos gracias a Dios que concedió este don a su Iglesia”  (Sermones, 213).

8. Agregó que Dios no se limita a esperar que el hombre se arrepienta, sino que a través de la acción misteriosa de la gracia lo estimula si descanso al arrepentimiento y la reconciliación. 

Para que la obra de salvación sea toda suya de principio a fin. 

Basta sólo que el hombre te corresponda.

Si corresponde, está a salvo y, por lo tanto, las puertas del Paraíso se  abren y las del infierno se cierran.

Te bendigo
Padre Angelo