Pregunta

Reverendo Padre Ángelo
necesitaría saber la exégesis exacta de las siguientes frases del Evangelio:
1: “compelle intrare”
y 2 “…más el que no creyere, será condenado”.
Tengo la duda de que las dos (la primera directamente y la segunda de manera indirecta) obliguen al hombre a creer, violando su libertad.  Le pido disculpas si, de vez en cuando, la molesto, pero le agradecería mucho que me aclarara el verdadero significado de las frases anteriores.


Respuesta del sacerdote

Queridísimo,
1. La Conferencia Episcopal traduce “compelle intrare” (Lc 14,23) cómo “fuérzalos a entrar”.
Estas son las palabras usadas en la parábola del Evangelio por el hombre que dio una gran cena e hizo muchas invitaciones, pero muchos se negaron a ir. Entonces el hombre mandó a los sirvientes a llamar a todos los que encontró en las calles y plazas, diciendo: “fuérzalos a entrar”.
El sentido más evidente de estas palabras es mostrar qué tan vivo es el deseo de Dios de hacer a los hombres partícipes de su vida y felicidad.
Además Fuérzalos no hay que entenderlo en el sentido de utilizar la fuerza física, sino de persuadir.

2. La Biblia de Jerusalén explica en la nota: “La fuerza empleada para que esos pobres entren sólo quiere expresar el triunfo de la gracia sobre la falta de preparación de ellos y no una violación de su conciencia.
Es conocido cómo se ha abusado a lo largo de la historia de la expresión “compelle intrare”.

3. La segunda pregunta se refiere a las palabras de Jesús a sus apóstoles cuando los envía por todo el mundo a predicar el Evangelio: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Mc,16).

4. La motivación teológica de esta necesidad se basa en la manera específicamente humana de vivir y obrar.
Una vez que el hombre ha alcanzado el uso de la razón y empieza a vivir de manera responsable, consciente y libre, le es indispensable conocer el verdadero sentido de su vida, el fin al que debe dirigir sus actos.
El fin último de la vida del hombre al que está ordenado por Dios no solamente es un fin proporcional a su naturaleza y a sus capacidades, que podría conocer y alcanzar por sí mismo, sino es el fin sobrenatural, gratuito a participar en la vida, en el conocimiento y en la amistad con Dios.
Es un fin que, como dice Santo Tomás, el hombre no puede alcanzar sino por la revelación, y no puede acoger sino per modum addiscentis a Deo doctore (sino acudiendo a Dios como el discípulo dócil al maestro que enseña) (cf. Suma teológica, II-II, 2, 3).

5. La Carta a los Hebreos dice que los que no han recibido el anuncio del Evangelio por lo menos tienen que creer “que Dios existe y que recompensa a los que le buscan” (Heb. 11,6).
Estas dos afirmaciones se refieren a aquellas verdades primeras y fundamentales que no pueden estar contenidas en ninguna otra verdad superior o más general y, por tanto, contienen implícitamente todas las demás.
Todos los hombres para salvarse tienen que tener por lo menos este mínimo de fe.
Y aquí la explicación de Santo Tomás: “Porque en el Ser divino (Dios existe) están incluidas todas las realidades que creemos que existen eternamente en Dios y en las que consiste nuestra bienaventuranza; por otra parte, en la fe en la Providencia están contenidas todas las cosas dispensadas por Dios en el transcurso del tiempo para la salvación del hombre” (Suma teológica, II-II, 1, 7).
Las otras verdades pueden no creerse de manera explícita, basta con creerlas implícitamente con la disposición del alma.

Te deseo lo mejor, te recuerdo en mis oraciones y te bendigo.

Padre Angelo

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